Preguntas

Y de repente se te llena el mundo de preguntas.

¿Qué hago? ¿Qué paso? ¿Quién soy? ¿Por qué?

Y uno se rasca el culo y ahí aparece una pregunta.

De la oreja salen algunas, pero las peores son las del pelo.

Ideas finas, suaves, pero que en la individualidad no tienen peso.

Y así, como un solo pelo, un pelito, uno se siente.

Fino, suave, pero solo, flotando en el aire mirando el mundo desde arriba.

¿Ahora que hago? ¿Me dejo llevar y floto en el aire?

Y de repente se desprende una pregunta del pie.

¡Mierda! Pego contra el suelo la pobre.

Y esas son de las preguntas que golpean, que resuenan, que se la dan de golpe.

Son las más fáciles de responder, no como las del pelo.

Entonces en definitiva, de repente se te llena el mundo, el culo, el pelo, los dedos, las orejas de preguntas, y uno se siente una gran bolsa de preguntas, presionando y saliendo en busca de una respuesta.

Al no haber respuesta, hay vacíos.

Al haber vacío, se me llena el mundo de preguntas.

¿Qué hago? ¿Qué paso? ¿Quién soy? ¿Por qué?

¡¿Qué?!



Confesión

Montevideo, 22 de Julio de 1965

Estimado Sr. Larreta:

Antes que nada, quiero felicitarlo por el éxito de su última novela. Considero que desde el principio de la historia usted fue muy cuidadoso en los detalles de su relato: el nombre de la protagonista, la época, el detalle de la tijera en el primer cajón de esa cocina tan venida a menos y gris, cocina que le sirvió como escenario perfecto para gran parte de su historia, pero también me atrevo a decirle que todo ese esfuerzo se diluye ante un importante detalle en el desenlace.

Si bien las historias de amor y desencuentro no son mis elegidas ni es el género que más me atrapa, debo admitir que en este caso ha sido un enorme placer participar de las líneas donde tan sutilmente usted logra describir la historia de amor provocada por esa dulce señorita llamada Dolores. También considero, en esta instancia, que debo agradecerle. Siempre fui un personaje secundario en el barrio, la panadería no estaba funcionando como lo había soñado. Mis clientes eran casuales, sólo pasaban por acá gracias al éxito de la casa de pastas que se inauguró en la vereda de enfrente, días después de mi panadería. Veía como todas las personas que entraban ahí, se quedaban ratos largos charlando con Fernando, el dueño, y después de un rato cruzaban a comprar el pan sin cruzar una sola palabra conmigo. Por eso que usted haya hecho que los dos personajes mas importantes de su historia, sean mis clientes y que entre ellos se entrelace una historia de amor, a mi me pone en un lugar que siempre soñé.

Pero no todo es color de rosas Larreta, mi resentimiento no se cura con terceros, en su relato seguí siendo un personaje secundario.

Y aprovecho esto para decirle que a mi no me engaña con palabreríos. En la tercera edición de la editorial Mansada, usted menciona que los personajes ¨…..se me aparecen en la calle, en el baño, y yo no hago mas que conversar con ellos e invitarlos a ser parte….¨ o donde usted comenta ¨….el hecho de mantener siempre al lector atrapado, utilizando como herramienta el suspenso, con el fin de que él mismo sea el que imagine el desenlace….¨ y la verdad creo que es un mentiroso.

A usted no se le ¨ aparecen en un baño ¨ los personajes, ni deja que el lector ¨ imagine el desenlace ¨, esas son solo palabras para cubrir la falta de sentido que descubrió en el final de su novela. No puede en este caso, aseverar que se trata de un final abierto, porque usted como creador de esta historia debería saber o por lo menos intuir quien fue el asesino de Dolores.

Trata de hacerle creer al lector que el asesino fue Ezequiel, ese enamorado utópico de Dolores.

Ezequiel conoció a Dolores en mi panadería; personaje romántico de esas épocas, quien después del primer contacto con ella no pudo detener su halo romanticista y haciendo uso de su dote intelectual, escribió durante los últimos meses cantidad inconmensurable de poemas y cartas donde tan fervientemente declaraba la pasión y el encanto que Dolores había sembrado en él durante sus esporádicos encuentros en la panadería, cartas y poemas que nunca se animo a entregarlas en persona, dada su personalidad tímida y retrospectiva.

Ezequiel generó en mí un sentimiento bastante particular. Cuando tenía su edad sufrí de la misma forma ese sentimiento que usted tan bien describió: el amor no correspondido y la pasión por una hermosa mujer que uno idealiza y por la cual siente como se le desgarra el alma.

Ezequiel era una persona increíble, un intelectual romántico, de esos que poco abundan en estos tiempos y de los cuales uno estaría orgulloso de ser su amigo.

Las cartas de Ezequiel a Dolores, eran hermosamente decoradas con jazmines perfumados que sacaba del árbol de la panadería, contenían palabras y sentimientos que hicieron que en más de una ocasión el alma se me desgarrara y la cara se me llenara de lágrimas. En cambio, Dolores, que si bien en un primer momento supo disfrutar las cartas y poemas que él había escrito para ella, con el tiempo comenzó a sentir rechazo por Ezequiel ya que el amor que sentía por Fabián su pareja, era mucho más fuerte que la emoción de recibir las cartas. Fabián nunca termino de convencerme, supongo que puede ser por su forma de ser, tan viril y machista, en contraste con Ezequiel, a quien supe apreciar.

Por estos motivos y por los comentarios descuidados de Dolores hacia las intenciones de Ezequiel, es que paulatinamente y con el avance de su historia, comencé a sentir cierto rechazo hacia ella. No entendía como podía rechazar las palabras tan hermosamente hiladas y con tanto contenido que Ezequiel le dedicaba con tanta pasión y que ella rechazaba de forma tan poco amena.

Mi odio por Dolores genero que le escriba esta carta.

Usted relata de forma muy detallada las ultimas horas de vida de ella, quien después de realizar las compras en la panadería, se opone fervientemente a recibir una de las ultimas cartas que Ezequiel le había escrito.

Esta fue la última vez que se la vio caminando por el barrio.

El punto es que usted en su relato omite sin intención alguna, detalles que considero indispensables para el desenlace de la historia.

Dolores sufría de grandes dolores en sus manos, su trabajo de artesana había generado una deformación en la musculatura de sus dedos. Ese último día, el día del cumpleaños, Dolores se dedico a realizar compras para la cena que realizaría en su casa. Es ahí cuando ella me pide, luego de rechazar la carta que Ezequiel había escrito, si no me molestaba ayudarla a cargar las bolsas y ver si le podía solucionar un problema con el horno, a lo cual accedí de forma inmediata, aprovechando que ese día, en la panadería, estaba mi sobrina.

Camino a su casa, Dolores me confiesa el rechazo que sentía por Ezequiel, por sus cartas, sus poemas, lo cual no podía entender. Pero lo que mas me dolió fue ver como una persona, que consideré hermosa por mucho tiempo, desplazaba a Ezequiel hacia un lugar de inexistencia, hacia un lugar secundario. Sentí por un momento que estaba hablando de mí.

Buscando algunas herramientas que me permitieran poder desarmar el horno para ver que le pasaba, descubrí en el primer cajón una tijera bastante grande y afilada.

Todo era confusión, Dolores seguía diciéndome barbaridades de Ezequiel y no hacia más que llenar mi mente de malos y perversos pensamientos. No se que pasó con el horno, ni con la conversación, lo único que recuerdo es ver a Dolores sirviéndome un té, en agradecimiento por el favor.

Es ahí donde haciendo provecho de la situación y en el momento donde ella se disponía a apagar la hornalla, recuerdo la tijera en el cajón del aparador.

Al rato, Dolores estaba tendida de espaldas sobre el piso de esa cocina gris con su blusa blanca manchada de sangre.

Al tiempo tuve que cerrar la panadería y salir de viaje. La muerte de Dolores había provocado que Ezequiel entre en un desesperado cuadro de depresión y tomara la decisión de suicidarse.

Él era uno de mis mejores amigos y por tal motivo me pedía que le entregara las cartas a Dolores. El solo hecho de pensar que había tomado la determinación de acabar con su vida por mi culpa, hizo que tome la decisión, estimado Larreta, de confesarle que el asesino de Dolores fui yo.


Atentamente,

Jorge W. Uranda


Un dia (im)perfecto - cuarta parte


Sigo caminando con mi dedo índice como centro de atención y las luces se empiezan a encender y el sol a desaparecer y entonces caminar, bajar a la calle, pisar un charco. ¿Un charco? ¿Llovió? y seguir caminando y el sueño que vuelve a aparecer, y el mar, y el nene, y el granito de arena en la punta del dedo, y así sigo, sorteando los obstáculos de mi sueño y la ciudad. Empiezo a sentir como el domingo se desarma lentamente, la feria dejó de ser ese conjunto de baratijas atiborradas para ser el esqueleto metálico de estructuras frágiles que sostuvieron durante todo el día el recuerdo del pasado. Lucrecia, sus rulos, el café, y yo. Yo solo caminando por el empedrado y un último cigarrillo suelto en el bolsillo izquierdo y el encendedor verde haciéndole compañía. Y yo solo y los recuerdos del pasado y el mar de fondo y yo corriendo atrapado por la inmensidad de la incertidumbre que genera el mar y otro charco que me moja el dobladillo del pantalón y el granito de arena y Laura, mi abuela, el perro. Estoy cansado quiero dormir, pero en mi cama, no en el parque. Busco las llaves en el bolsillo derecho, las sostengo fuerte, siento que los dedos se me marcan, la circulación se corta. Llego a mi casa, abro la puerta, entro, prendo la luz. La cama esta hecha.

Un dia (im)perfecto - terecera parte -



El tiempo toma otra dimensión y no hay reloj pulsera, de arena, de sol que lo racionalice. El sol no me deja ver bien. Estoy en la calle, en una calle, y puedo reconocer el edificio de la esquina de mi casa y también puedo reconocer la arena color marfil sobre la que estoy parado. Es la misma arena que me trajo una amiga, en una bolsita de celofán roja, que a su vez es la misma que yo pise durante tantos años. Tengo treinta años, cinco menos que ahora, y al lado mío hay un nene de unos cuatro, rubio, en cuero y me grita y me agarra de la mano, papá, papá vamos al agua que se hace tarde y se va el pececito. Yo tenía un pececito, cuando tenia cuatro años, lo había rescatado de las manos salvajes de mi abuelo, cuando en un verano de esos de sombrilla y multitud, había ido a pescar para comer a la noche. Tengo hambre y el nene me sigue gritando. Ahí aparece el hijo de Miguel, pero no es el hijo, es mi sobrino. Y nos vamos los tres caminando hasta la orilla, me saco los zapatos, el traje y sin pensarlo me pongo a nadar y sigo nadando y sigo nadando y la costa se ve cada vez mas chica, no hay nadie, no hay nenes, ni sombrillas, ni pececitos, ni edificios, solo árboles y yo todo mojado, empapado de agua salada, marrón y me doy cuenta que estoy en el río, y ahí esta Damian con su lancha de madera lustrada que me grita, salí de ahí, salí de ahí, y tiro un manotazo pero no puedo salir, algo pesado me impide cualquier tipo de movimiento y siento que algo me roza la cara, algo espeso y me hundo y trato de gritar, me desespero, no veo nada, se me cierra el pecho, no puedo respirar, no puedo, no puedo.

Abro los ojos y algo me mira fijo. Escuho el grito de una voz dulce transformada en terror, salí de ahí, salí de ahí, salgo de una salto de la posición horizontal y lo veo, ahora mas definido, babeando, negro, con los ojos rojos, y un jadeo lleno de saliva espesa, me toco la cara y la tengo toda mojada, empapada de un liquido de consistencia viscosa y sus ojos me miran fijamente.

- Salí de ahí, te dije. Disculpame pero no quería molestarte, todavía es cachorro, ¿estas bien?.

Y claro, no vale la pena explicarle a esa voz dulce transformada ahora en caricia, la inevitable asociación de su perro con mi sueño.

-No te preocupes, no es nada, ¿tenés hora? Me quede dormido.

- Si, a ver espera, no uso reloj, pero creo que el teléfono tiene….son las 19:43hs.

- Ah, y….es domingo, ¿no?

- ¿Estas bien?

- Si, si, un poco dormido. ¿Cómo se llama?

- Él, Casimiro, yo Lucrecia.

Lucrecia, que nombre de planta exótica del gran buenos aires, que lindos rulos tiene, ¿todas las Lucrecias tendrán rulos? Los rulos son como resortes, siempre pienso que las personas con rulos tienen suerte porque las ideas no se le caen de la cabeza y se pierden, rebotan y vuelven.

- Lindo nombre Lucrecia, pero no puedo decir lo mismo de tu perro. ¿me ayudas?

- Claro, ¿estas bien? ¿seguro?

- Si, ya te dije, sólo un poco dormido, estaba soñando.

- Que suerte la tuya de poder dormirte en el parque y soñar, a mi me cuesta dormir directamente.

- A mi no, claramente. ¿sos del barrio?

- Sí, me mudé hace poco, vivo acá enfrente.

- Ah

- ¿vos?

- ¿Qué?

- Si vos sos del barrio también.

- Si, vivo frente al mercado, ¿conoces? Pero me parece que voy a venir mas seguido acá a dormir la siesta, encontré una forma muy poco sutil de despertarme, pero me gustó.

- Perdón, no quería molestarte, es que me quede mirándote y ahí nomás salio este corriendo y ……

- Y me despertó, por suerte.

Y así siguió la charla, durante unos largos y fríos minutos, yo dormido, ella y sus rulos estáticos. Y claro, que el mercado, que los precios, y así no se puede vivir, y con quien vivís, y de que vivís, y claro, yo disfruto la vida, y si, yo también y bueno, entonces tengo frío, vamos a tomar un café, no tomo café sólo te, bueno entonces un te o cualquier cosa caliente.

Y ahora caminamos y ya no juego con la vereda, ahora me detengo en cada una de las ramitas y pedazos de pasto que decoran mi abrigo y llego al bar y ella fue a dejar a Casimiro, ahí viene. El hombre de sombrero y anteojos no esta, y no hay nadie que me guiñe un ojo. Solo Lucrecia y sus rulos, y yo, y el recuerdo del sueño. Pero algo me molesta, hay algo que me hace dudar de todo, entonces me miro la mano, el tiempo vuelve a pararse y no hay reloj alguno. Los ojos se me abren sorprendidos y en la punta del dedo índice, asoma casi imperceptiblemente un pequeño granito de arena color marfil.

Un dia (im)perfecto - segunda parte -



Y así empieza el domingo.
Entonces a la mesa a almorzar, yo me siento acá, vos allá y vos quedate ahí, así te puedo ver.
La panera, los platos, el sifón, una botella de vino y el queso rallado.
Y de repente, todo se paraliza, el tiempo se congela y los movimientos son lentos, inútiles, un estruendo interrumpe la charla y una nube en forma de hongo llena la cocina.
Se destapó la olla.
Todo se transforma en alegría, el perro salta queriendo quedarse con una porción de vapor. La charla vuelve a su normalidad. Que rico, ¿los hiciste vos? Y claro, si, servime. Entonces un poco de queso, un vaso de vino, ¡salud!
Las migas a esta altura le saltan de la boca queriendo ocupar mi atención, le robo un poco de su plato, me mira, se ríe, otro beso lleno de migas con gusto a vino. ¡Vieja chota! Chota porque nadie me la toca. Y de vuelta la alegría, la risa descontrolada, el perro que salta, me mira, tomá un poco. Todo muy rico, servime otro vaso, hasta ahí, basta, y después esperar, charlar un rato e intentar resumir la semana en un café.


La vuelta es somnífera. En la calle hay poca gente y el colectivo se hace esperar. En estos momentos es donde todo se mezcla un poco y Laura y su vereda desaparecen, la chica del viaje anterior ya no forma parte de mis recuerdos, y entonces, descubro una casa, en la casa una ventana, una cortina y detrás, un nene corriendo con un muñeco en la mano, se tropieza, se cae, y llora. Aparece el colectivo. Sí, buenas tardes, hasta parque Lezama, muchas gracias. Y el momento de decidir donde me siento. Porque quizá te tengas que levantar antes de tiempo para darle el asiento a esa señora que en el preciso instante en que sube al colectivo uno puede ver como histriónicamente envejece diez años y ya no puede sostenerse, entonces, claro señora siéntese, no hay problema. Por eso ahí no, mejor atrás, pero no en el fondo, el ruido del motor no te deja leer.


Y tocar el timbre, saludar, bajar la escalera y pisar el cordón y automáticamente proponerse llegar a la esquina caminando por el cordón, como si fuese una cuerda floja y yo un malabarista. Llegar ileso, triunfante, escuchar los aplausos y los nervios por el próximo desafío. Entonces todo se detiene, concentrarse, cerrar los ojos y dar el primer salto, pisar la senda peatonal, dar en el blanco, y saltar a la otra y a la otra y a la otra y a la otra y cada vez es más difícil, pero lo puedo hacer, sé que puedo. Pisar el cordón y se me afloja el cuerpo, de nuevo los aplausos, levantar la cabeza y ver que en la mesa del bar de la esquina, hay un hombre con un sombrero y anteojos que me mira sorprendido, lo miro, me mira, lo miro, me mira, me guiña un ojo y sonrío.


El parque esta hermoso, porque no todos los días es así, la feria, las familias y ahí está Miguel con su hijo, ¿cómo andas? Que lindo día, si me voy a tirar un rato, claro, dale, después nos vemos, y el verde no es marrón, es verde, pero el pasto esta frío y no me importa. Abro el libro, tengo la pagina marcada con la hoja de un árbol y empiezo a leer y me rindo, me dejo llevar, me olvido del pasto frío, de laura, de la chica del colectivo, de la vieja, del nene y su muñeco, y entonces ahí, recién ahí, me doy cuenta que estoy dormido.

Un dia (im)perfecto - primer parte -



Uno no puede ser todo el día perfecto. No lo intenten, porque es en vano, al pedo, y puede ser frustrante, agobiante.
Que ordenar la casa a la mañana, que limpiar el baño, que atender el teléfono, hola, sí muy lindo, claro yo también te quiero, hacer las compras y en el camino cruzarse con el diarero y entonces hola que tal, que lindo día, que si, ahora unos mates, hasta luego, a disfrutar del sol, saludar al encargado de enfrente con una seña y una sonrisa, volver, desayunar y después limpiar todo, hacer de cuenta como que nada paso y la satisfacción en digestión. A la calle de nuevo.

Un lindo día, domingo, parece que va a ser largo y el sol nos va a hacer compañía por un rato; al bajar el escalón de la puerta, meto la mano en mi bolsillo izquierdo buscando entre las monedas, las llaves y un papel, el encendedor color verde que compré la noche anterior. El primer cigarrillo lo disfruto, al segundo que viene casi pegadito al anterior, lo miro con desprecio y termina en el cordón rodando lentamente cayendo a la calle, y ahí nomás empieza a flotar en el agua, un poco burbujeante, que viene de la casa de tejas rojas y rejas negras. Laura esta limpiando la vereda.

Y entonces saludar, sonreír, como andas, que lindo día, ¿paseamos a la tarde? Saludar, y seguir caminando, esperar y cruzar la calle, que viene un perro, y tocarlo y jugarle, parar el colectivo y buen día, un boleto por favor, muchas gracias. Sentarse y leer, y el sol que pega en las hojas del libro, una chica que sonríe y un nenito que patea una pelota en la vereda, mientras su amigo saluda a un colectivo de desconocidos.

La vereda es de las más lindas del barrio. Tiene un árbol frente a la puerta y el piso es de baldosas acanaladas amarillas y rojas. En la unión entre el piso y la pared que sostiene las rejas negras, una línea de pequeños yuyos insinuantes, aparece tímida, pidiendo permiso, disfrutando del sol y del agua que Laura, sutilmente desparrama con su manguera color azul con rayas verdes. El desafío de Laura esta en no mojar la vereda del vecino justo después de esa raya donde cambian las baldosas amarillas por baldosones grises rectangulares, si por alguna falla en su practica moja un tercio de una baldosa, deberá limpiar toda la vereda del vecino, con el riesgo a cuestas de que suceda lo mismo con la vereda siguiente.

Y de repente, pararse, mirar a la chica e inmediatamente esconder la mirada y hacer un gesto con la cabeza, sonreír, tocar el timbre y muchas gracias, bajar la escalera pisar el cordón y saltar. Una florería, que lindo, por favor ¿me da un ramo de fresias?, ¿cuanto es?, muchas gracias y una tarjeta que escribo caminando, para mi abuela mas vieja del mundo y una carita sonriendo, y que lindo olor, esperar el semáforo, cruzar y caminar dando pasos largos, pero lentos. Y ahí aparece el timbre, lo miro, lo estudio, y finalmente lo aprieto, y el perro ladra y me abre la puerta, hola prima, que lindo vestido, ¿esta la vieja? Y pasar, esconder el ramo y sonreír y ahí está sentada, con un pedazo de pan en la mano y me mira y la miro, me sonríe y entonces tomá esto es para vos, y un abrazo y un beso largo, lleno de migas de pan.

Cuento en cuentas

Les voy a contar una historia, y no esta ni en un cuaderno de espirales plateados, ni tiene forma de cuenco.
Lo voy a hacer en partes, y asi, empezar a romper la estructura de este pequeño espacio.
Vamos a ver hasta donde llegamos.

Tiempos Modernos

Mirá, en primer lugar no te voy a pedir perdón. Pienso que a esta altura de la convivencia hay cosas que se dan por hecho y las discusiones absurdas del principio, ya no tienen lugar. También creo, que la costumbre nos fue matando.
Sí, no hagas como que no sabes de qué te hablo. Yo se que siempre me fuiste fiel, que supiste acompañar los momentos mas duros, de esos que ambos pensamos, no íbamos a salir. Sin embargo ahí estabas, apoyada contra la pared preparándome un te de esos sabrosos que sabes preparar.
No digo con esto, que eso no existe mas, simplemente que son cosas que pasan. Y tampoco quiero que pienses que te abandono y que nunca más voy a estar con vos. Es solo por un tiempo, hasta que me acomode.
¿Quizá podamos convivir los tres, no?
Siempre me dijiste que no eras celosa. No, no pienses eso. No es tan calida como vos, pero entendeme, vos siempre tardas bastante y yo a veces vengo apurado y quiero que todo pase rápido, que no tengamos que andar ahí, los dos pegados, peleando.

Dame un tiempo, nada más. No hay como tus platos calientes a media noche, como tu café justo, con ese aroma que baña mi casa.

No, no te reemplazo.

Perdoname.

Pero necesitaba un microondas.


Cuenco

Te cuento un cuento.
Un cuento en forma de cuenco.
Un cuenco repleto de agua.
Agua que nace del rio y muere en olvido.
Olvido que llena la mente, y asi facilmente.
Te cuenta un cuento en forma de cuenco.

19 de Junio

La primavera del 78 fue el escenario ideal.
Dicen, que en ese mes y en cualquier país ubicado estratégicamente por debajo de la línea del ecuador, florece el amor, la sabana suave y liviana, el día un poco mas largo, las flores, el verde, la vida.
Meses después, el auto no arrancaba, y los nervios, la ansiedad y una preocupación encubierta, sometida a la felicidad, tomaban las butacas delanteras del Renault 12 color marrón, que en ese momento conduciría inconcientemente al comienzo de esta historia.

Eran las 10 de la mañana del miércoles 19 de junio de 1979. Un día particular, de un invierno especial. Los catorce grados eran inconcebibles a esta altura del año y el sol colaboraba con la claridad que necesita cualquier conductor en estas situaciones para poder ver, claramente, que camino tomar. Eran tiempos de políticas duras, de armas en las calles y de asesinatos manchados de cinismo. Contradictoriamente la historia que sucedía dentro del Renault 12 opacaba cualquier intento de sometimiento a la fuerza de censura armada.
Respira hondo, tranquilizate, ya llegamos.
Tomaron la primer avenida con el acelerador a fondo. La bocina apuntaba a cualquier otro vehiculo que se intercediera en el camino, intentando apartarlos, limpiar el camino que en cuestión de segundos condenso los nueve meses de espera. El verano pasado en la playa con esa panza insinuante y el imaginario de lo que sucedería, el invierno, encerrados con la única estufa a gas que intentaba vanalmente darle calor a toda la casa, y ese momento previo, de la llave en su lugar y el esfuerzo casi eterno por darle arranque a la ilusión.
Respira hondo mi amor, en serio, ya estamos.
Las puertas de la clínica se abrieron de par en par, una enfermera (no recuerdo su nombre) desplegó, en cuestión de segundos, un operativo increíble condimentado por llamados por altavoz y sillas de rueda, una cama, un paño mojado y una mano agarrada a la otra y las miradas y de nuevo Ya está, ya estamos acá, esta todo bien. Y unas lágrimas y los lazos rubios, lacios, humedecidos, la mirada perdida y el doctor.


Todo salio bien. Eran las 14:20hs y yo, tan pequeño, tan inocente, con el pelito claro y un grito acompañado de un llanto, bañado en sangre, fluidos, estirándome como no pudiendo creer que mis pequeñas piernas tuviesen la capacidad de ser estiradas, mis bracitos espásticos intentando agarrar cualquier cosa, como si eso lograse parar el miedo y la angustia por la perdida de ese lugar tan calido, tan hermoso, que me alimento y albergo durante los nueve meses mas hermosos de mi vida.


Esperando

Siempre fuiste muy feo, lo que pasa, es que nadie se animo a decírtelo.
Con esa cara de ogro, de viejo aburrido, impedías inconcientemente que los pocos que te rodeaban se animaran a decírtelo. Despedías un olor nauseabundo, ese olor tan particular que solo se podría lograr de la mezcla de barro podrido y mierda de algún animal. Un olor que te delataba a la distancia, como esos baños de estación, donde todo se mezcla, lo que viene y lo que va.
Pero no se si ese adjetivo calificativo puede cuajar en tan repugnante bestia.
Una bestia horrible, eso te gustaría ser.
Siempre ahí, ignoto, debajo de algún árbol, esperando no se que. Mirando la nada como si de la nada viniera algo, o existiera la pura casualidad de que ella, tan fea como vos, se convierta en lo que vos perversamente querés.
No se que haces a la noche, de donde sale ese sonido gutural que te caracteriza como el olor, como las arrugas de tu ceño, tan repugnante que el hecho de solo pensarlo me revuelve el estomago, me dan nauseas y vomitaría sobre tu cabeza, pero me das lastima.
Tan solo, tan iluso.
Cuando Beto te tiro esa piedra lo único que hiciste fue saltar y tirarte al río, con tus dos patitas escuálidas, húmedas, pegajosas, como un cobarde. Te zambulliste y desapareciste, pensamos que te habías muerto, pero no, apareciste a los dos días, de madrugada, un día de lluvia, e intentaste
vanalmente entrar a mi casa, golpeabas la puerta, te dabas la cabeza contra las tablas y yo abrigadito, no te la abrí.
Por feo.
Las cosas te pasan por feo. Y esperas, y esperas, y te ensucias, y te seguís llenando de olor y de mugre.
Solo en los cuentos pasa eso, ¿no te diste cuenta?
Te quedas ahí, abajo de un árbol, todo arrugado, con cara de ogro, esperando que aparezca una princesa y te bese, te rompa la boca de un beso y te conviertas en un príncipe azul.
Y nunca te diste cuenta que eso no pasa, las princesas no existen, sapo roñoso.


Nadie

Siempre fui un don nadie. No me acuerdo donde nací, ni que día.
Mi mama, se suicido cuando yo tenía veintiuno. Nunca fui a la escuela, nunca tuve amigos.
En la calle la gente no me veía, me golpeaban.
Como cuando uno se tropieza con una bolsa de basura, me ignoraban.
Nunca hice nada importante, ni fui relevante. No tuve novias, no tuve amores. Mis vecinos no me conocen. El encargado de mi edificio tampoco. Hago las compras por Internet y pago desde la página virtual del banco. Me depositan todos los meses la pensión de mi mama. No tengo nada, no lo necesito.
Siempre fui un don nadie, nadie me conoce, nadie sabe de mi, nadie me escucho hablar.
Y me canse.
Por eso escribo mi extensa biografía.
Para empezar a ser.


Tres letras

Sólo tres.
Una al lado de la otra, y del otro lado de la orilla también.
¿Será una extraña coincidencia que las palabras de pocas letras tengan tanto significado?
No creo en las coincidencias y menos en las casualidades.
Lo pienso y me río solo.

La soledad en ellas, se transforma, se profundiza y ese olor tan particular, esa humedad en el aire, hacen que se vuelva confusa, difusa.
Sólo ellas y me siento tan bien.
Las camino, las recorro, me pierdo, me meto y nado.
Nunca les di importancia, esa cosa del ser urbano que impide a uno ver más allá de lo que los ojos quieren y de lo que la locura permite.

Fue en el mes de mayo, ese mes tan hibrido y tan contradictorio. Una contradicción hermosamente femenina, que te seduce, te muestra las dos caras de una misma moneda. Lo frío que puede llegar a ser y lo acogedoramente calido, pero de una forma u otra uno se permite ser presa de esa sensualidad encubierta. Y un poco de eso hubo.
Llegue sin saber que me iba a encontrar, con la cabeza saturada de historias, ideas.
Y me sorprendieron.
Lo pienso y me río.


Solo.
Así anduve, caminando entre ellas, disfrutando de su olor, de su humedad, de su color.
Pensaba por qué nunca antes lo había hecho y me di cuenta que me equivocaba, que ya un tiempo atrás lo había disfrutado pero no había terminado de entender, de sentir que ellas eran las que condesaban esa mezcla rara de soledad en compañía, de inmensidad tan pequeña, tan tangible.
Siempre estuvieron cerca y me di cuenta, me identifican, como el mes de mayo, tan contradictorio.
Y me río.

Así, esas letras cosen, unen, se mezclan con otras, me hacen dar cuenta de lo importante que puede ser algo, del fuerte significado que puede tener una palabra tan simple, tan usual, tan cercana a uno que la locura impide ver.

Y un río de lágrimas, se funde, con una sonrisa enormemente satisfactoria.
Un río, que viene de algún lugar que se desconoce.
Un río que te sorprende y te muestra impunemente lo contradictorio que se puede ser.

Tres letras.
Y río.




La Ola


¡Hola, ¡Hola! ¡No escucho! ¿¡Hola!?, ¿Quien habla? Holaaaaa. Pero la puta madre, telefono de mierda, Hola. Me cago en el año nuevo y las putas comunicaciones.¿Quien era? No sé, se corto. ¿Que hora es? No sé. No, no me mires asi, no se. Para para, ¿hola? ¿Quien habla? ¿Diego? ¿Me escuchas? Se corta...¿dónde estas?¿ EN-EL-PUERTO? ¿Qué haces ahi? Hola...espera que salgo al balcon. ¿Que haces?, ahora si.¿ Ya llegaste? (No boludo, no sabes la que me paso!) ¡Te afanaron!(No, peor, perdí el vuelo.)Pero ¿cómo podes ser tan boludo? Che, diego perdio el vuelo.Decile que es un opa.No te la puedo creer.Y ahora ¿que vas a hacer? ¿Donde estas?(Donde voy a estar salame, en el aeropuerto. ¿Tenes hora vos?)No, este telefono esta muriendo y me marca cualquier cosa.(¿ninguno tiene hora ahi?)¿Che, tienen hora? ¡¿Otra vez?!

No, Die, no tenemos hora, pero deben ser como las once, recien nos levantamos, ¿que vas a hacer? (Esperar, otra no me queda, el proximo sale a la tarde, no me da para ir y volver) No te la puedo creer, ahora decime, ¿vos estudiaste para boludo o te sale solo?

(No, por suerte no estudie, ¿te imaginas? ¿vos que vas a hacer ahora?)

A las doce me junto con Norma, vamos a almorzar con la familia. Vinieron unos primos de no se donde que se tienen que ir a las tres y quieren juntarse temprano.(¿A que hora me dijiste? ¿El boludo soy yo?)A las tres ¿Que tiene? (No, bobo, a qué hora te juntabas con Norma) Me junto te dije. A las doce.

¿Hola? ¿Diego? La puta madre. Se cortó. ¡Que boludo este pibe! Eso por la joda de anoche, seguro se mamó y quedo frito.Que boludo! es cierto, ¿a que hora te vas vos?A las doce tengo que juntarme en la estacion.

Ah buenisimo, yo me tengo que tomar el tren a esa hora mas o menos. Yo tambien, hasta la doce y media me esperan para ir a la quinta, mi viejo es un hincha pelotas con la hora. Che, armate uno, asi salimos mas tranqui.No, vamos a colgar.

No, dale, tenemos tiempo. Mientras armas, espera que llamo a Norma.Dale

Hola bombon, ¿como andas? ¨Para el orto¨ Ah Feliz año nuevo entonces! ¨Dale, ya llegaste?¨ ¿A donde? si falta una hora.¨Ah, bueno, vos tambien. Me quedo tranquila entonces, yo tuve un problema en la peluqueria y seguramente llegue mas tarde, lo llamaste a mi viejo para avisarle?¨Que cosa? Si la que llega tarde sos vos!¨Bueno, llamalo y avisale, decime, vos tenes hora?¨No, y ninguno tiene hora¨Ninguno? Con quien estas?¨Con los chicos Hola normaaaaaaa Normitaaaa ¨Mandales un beso, bueno te dejo que me llama el peluquero¨ ¿Quien? ¿el marica ese? ¨Si, marica, pero no sabes como tiene a todas las minas....¨ Bueno, nos vemos en un rato. ¨Dale, llama a mi viejo y avisale, si? Te tengo que dejar.¨Beso

Loco, que pasa? Es el dia de los boludos hoy? Norma tiene un problema y va a llegar tarde y me pide que llame a los viejos para avisarles.

Uh me hiciste acordar! Tengo que llamar a mi viejo para ver si llevo algo.

Menos mal que soy soltero y mis viejos no estan, estan mas enquilombados ustedes dos.Che pará, pará, prestame el telefono, mi viejo me va a matar. Toma pero mira que anda para la mierda, anda al balcon.

Hola pa? Si, soy yo tu hijo, gracias, igualmente. No, no estoy llegando, todavia no sali! Pero que te molesta si falta como ..... para, no me digas asi, para no seas boludo...no, no, no se vayan sin mi, no, no me cortes, para....papa? papa? Oscar me cortaste???

¿Que paso?No se, mi viejo esta loco, se fue, dijo que no me iba a esperar.

¿Qué pasa hoy? ¡Es año nuevo boludo!Ya lo se, pero todos tenemos problemas? No colguemos.Dale, una seca mas y salimos, te conte que ayer la vi a Carla ¿Carla? ¿La tetona? No seas asi, no ves que vas a estar siempre solo ¿Qué tiene que ver? Che mira, no parece que la mesa esta mas baja que antes? Puede ser. A mi me parece que esta torcida.

Si

Si

Si, ¿no?

Es porque te paraste.....limado....¿Y lo torcido? No se ¿Que hora es?

No se pero yo ya quede en banda, mi viejo esta loco. Por que no te fijas en el despertador que hora es boludo. ¿Como puede ser que ninguno tenga hora?

Se vive mas tranquilo, por eso yo hace ocho años que no uso y no tengo problemas.Y claro si no haces nada vos, para que necesitas un reloj.

Che, son las once y media. Pero norma tenia turno a las once, no entiendo que le paso.Yo tampoco.¿Que? ¿Lo de Norma?No boludo lo de mi viejo, vos no haces nada, no?¿Vamos a comer a algun lado?Dale.

Yo no les digo que vengan porque vamos un rato, aparte esta esta gente que ni yo conozco. Esperen que llame a mi suegro.Eduardo? Como anda? Feliz año. Si soy yo, no todavia no sali, en unos minutos me junto con su hija pero me dijo que quiza llegabamos un poco tarde. ¿Por que? No era a las doce y media que nos juntabamos. ¿Cómo que ya estan ahi? Si son las once y media.

¿En serio? No no sabia nada, es mas estoy con los chicos y ......bueno ahi les mando.Les manda saludos ¡Eduarditooo! ¡Hola eduardo! A ver cuando nos invita a la quinta! Pero entonces sus parientes a que hora se tienen que ir? En serio? Y entonces nosotros no llegamos. Pero cuando fue eso? Y a quien se le ocurrio? Bueno, deme unos minutos que hablo con norma y veo como hacemos, bueno, bueno, saludos.Chicos....¿Que pasa? ¿Te dejo de garpe tu suegro? Ven, eso no me pasa porque no tengo suegro.Hubo un problema.

¿Que paso?

¿Tenemos un velorio?

No, no nada grave, todo lo contrario.¿se murio tu suegra?Ojala, no nos enteramos de algo.Dame un seca mas.Para boludo, escucha. Hubo un cambio horario.¿Se juntan mas tarde? ¡No! Por dios, no fumes mas que no entendes nada. Cambiaron la hora, supuestamente hoy a las doce de la noche habia que adelantar una hora. Asique.....No te la puedo creer, ven porque no uso reloj ¡Con razon! ¡Que pelotudos! ¡Me quiero morir! No, ¡para! No te mueras, hay algo bueno.....tenemos una hora mas de vida que el resto de la gente, ¿no esta bueno? Claro seria como estar muy colgado, ¿no? ¿Será el porro? Osea que yo estoy viviendo una hora antes que todos, y entonces ¿vivo en el pasado de la gente? Claro, pero en mi casa. ¿Qué hacemos? Nada, armate otro, la cagada es que el miercoles voy a tener que ir a laburar una hora antes.

Por suerte yo no laburo.Bueno, ¿quieren que vaya a comprar algo para comer? Y dale.¿A que hora cierra? A la una, ¿que hora es?

Son las doce, ya cerro.


Seis de Mayo

Hoy me levante pensando en vos.
No sabia que regalarte, no encontraba la forma de hacertelo llegar.
Creo que es la primera vez que pense en hacerte un regalo, debe ser que pocas veces te demostre lo que sentia.
A las horas, me di cuenta que ya el simple echo de pensar en vos, era un hermoso regalo, pero para los dos.

Te extraño, para que ocultarlo.

Nunca te lo dije, quiza paradojicamente por lo que genero todo el ocultamiento.
Nunca supe bien que te pasaba, siempre lo guardabas y lo camuflabas, y yo, dudando, interpretando.
Y pensaba.
¿Te gustaria mi casa? ¿Que dirias?
¿Me vendrias a visitar? Yo ¿seria el mismo de ahora, con vos?
Pensaba en lo irritante que era para mi contarte de mi vida, que consideraba privada.
Y ahora daria lo que no tengo, por contarte todo, absolutamente todo lo que antes me molestaba.
Te invitaria a comer, saldria a caminar todos los fines de semana. Con lluvia, con sol.
Te abrazaria fuerte, fuerte, como cuando lo hiciste el dia que me conociste.
Nos peleariamos, seguro. Pero tambien es seguro, que a los pocos dias te llamaria y te contaria un chiste, el mas absurdo y me dirias que me queres y yo tambien a vos.
Y seriamos los mejores amigos.

Pero hace mucho que no te veo.

La ultima vez, estuvimos caminando un rato largo por ese pasillo que no conducia a ningun lado. Nos sentamos en esas sillas de plastico, porque estabas cansada y nos dijimos que nos queriamos, y vos estabas incomoda y nos fuimos.
Despues, a las semanas, pase por tu casa, entre a tu habitacion, pero ya te habias ido.
Lo unico que quedo arriba de la cama fue tu traje, arrugado, frio.
Y ahi, te deje esa contradictoria rosa blanca.

Te extraño, para que ocultarlo.

Hoy es tu cumpleaños, y no sabia que regalarte ni la forma de hacertelo llegar.
Y llore.
Y me acordaba de vos, de lo linda que eras, del amor que te tuve y que nunca me anime a decirtelo.

Hoy, mi regalo es este.
Es acordarme de vos y pensar, y que me acompañes al trabajo, que te subas al tren conmigo y me cuentes y te cuente, que vengas a casa y te sientes a leer lo que te escribo, mientras lo escribo.
Porque no me importa que hayas dejado el traje arrugado, frio y que no hayas podido ver la contradictoria rosa blanca que te deje hace cinco años.
Hoy, mi regalo es este, y hablar con tus hijas, mis primas y decirles que las amo, y sentirme explendido de recordar.
De sentir el amor, que mas alla de que ya no estes, sigue llenando mis ojos.

Te extraño, para que ocultarlo.



Los Cosas

Les voy a contar un secreto.
Pero me tienen que prometer no contarselo a nadie, porque ustedes seguramente no saben de su existencia.
Es sobre unos personajes muy bajitos, diminutos, imperceptibles a la vista.
Solo los niños muy niños, son capaces de verlos.
Millones de ellos andan dando vueltas entre nosotros, se nos meten en los bolsillos, en los pantalones, en los bolsos.
A veces se cuelgan de nuestras orejas y esperan el momento justo para dejarse caer, como si uno estuviese en un trampolin de muchisimos metros de altura y se dejara sorprender por la sensacion de volar.
Otras veces se meten en el pelo y te pellizcan la piel, y uno se rasca y se rasca e inmediatamente exclama: ¨¡tengo piojos!¨ y se acuerda que no tiene pelo. Otras veces, aprovechan cuando tenes las dos manos ocupadas para hacerte cosquillas en la nariz, en los pies, y hacer que uno se pregunte instantaneamente por que siempre pasa lo mismo.
Saltan de hombro en hombro, con un equilibrio formidable, son pequeños malabaristas del aire. De la señora gorda de pollera roja, al joven adolescente de aros en la cara. Del lomo de aquel gato siames a la rama del arbol mas viejo.
Saltan, se divierten, se esconden, juegan.
Te prenden y te apagan la luz, y uno mira el enchufe lo desarma, lo vuelve a armar y de golpe, te prenden y te apagan la luz.
A la noche, se te meten en la cama. Si uno fuese niño, los podria ver caminando muy lentamente, levantando graciosamente sus diminutas piernitas y los brazos, manteniendo el equilibrio, para evitar cualquier ruido o golpe contra alguna parte de nuestro cuerpo. Se acercan a la almohada y se disponen en grupos alrededor de las orejas. Una vez que nos ven completamente dormidos, empiezan con una voz muy suave, muy dulce, a contarnos historias, cuentos, donde cada grupo en cada oreja relata algo diferente y todo termina mezclandose. Y al otro dia nos queda la sensacion de que tuvimos un sueño.
A veces, no tienen que contar, pero igual vienen.
Nos destapan, nos hacen cosquillas en los pies, se nos paran en la punta de la nariz y empiezan a saltar sobre nuestro parpado cerrado, aprovechando la cavidad del ojo como si fuese un gran tobogan inflable.
Hay momentos en los que no saben que hacer y entonces empiezan a golpear el piso, a tirar cosas, y soplan. Nos soplan cerca, para hacernos pensar que es el viento. Tambien desordenan la casa, cambian los muebles de lugar, o se sientan en el borde de la mesa de luz enfrentados a nuestra nariz y juegan con el aire de la respiracion, teniendo como objetivo, no caerse por el efecto de una gran bostezo o de un ronquido.
Viven adentro de las heladeras, pero no tienen frio. Son los que prenden y apagan la luz cuando se abre la puerta, porque no vayan a creer que la luz esta siempre prendida. Dicen que en ese momento, se esconden detras de las cosas, se cubren con aquel frasco, con esa manteca, abajo del plato, y tambien se meten en el agua y se hacen transparentes, todo para que no los podamos ver.
Los chicos, suelen pasar noches frente a la heladera, entreabriendo y cerrando la puerta, abriendo y cerrando, abriendo y cerrando, con la ilusion de verlos. Y los ven y se soprenden y se rien y se duermen.
A los niños mas grandes, los ayudan. Les mantienen los ojos abiertos a la mañana, camino a la escuela, se paran delante del ojo y levantan los parpados, manteniendolos en alto, como si estuviesen haciendo un ejercicio con pesas. Cuando se sientan en clase, les sostienen la cabeza y les ponen el lapiz entre los dedos.

Ellos son los que arman nuestros escenarios, lo que esta atras de nuestros ojos y no vemos. Donde no vemos, no existe, donde no existe hay vacio.
Van armando y desarmando, desarmando, armando, corren, van, vienen, se trepan. Son mucho mas rapidos que nuestra vista y casi siempre dejan todo perfectamente como estaba. Y digo casi siempre, porque supongo que alguna vez les paso buscar algo y no verlo, no poder encontrarlo, buscar por otro lado con la misma suerte y de golpe, de repente volver al lugar de antes y verlo exactamente donde no estaba. Eso es culpa de que el encargado de ponerlo en ese lugar, se olvido, se distrajo y no llego a tiempo para ubicarlo tal cual debia.
Se divierten haciendo eso tambien.
Escondiendonos cosas, cambiandolas de lugar, haciendonos cosquillas, cambiandonos la hora del reloj.
Hay veces que son inoportunos, y llaman desde otro telefono a media noche y nos cortan, nos destapan los pies en invierno, nos cierran la ventana en verano. Nos apagan el calefon, nos esconden el jabon o nos cortan el agua cuando estamos en la ducha.
Ellos, tambien por momentos, son los operarios de una gran fabrica de situaciones.
Pequeños personaje corriendo atras nuestro, regalandonos sopresas en la calle. De vez en cuando manejan los caminos para poder cruzarnos con personas que hace muchos años que no vemos y nos da una felicidad y una alegria inmensa, y nos vemos encantados con esa sorpresa enorme, en ese lugar tan ajeno.
Tambien, nos cambian el camino, cuando no nos queremos cruzar con cierta gente.
O cuando a la madrugada, tenemos muchas ganas de comer algo dulce, y sabemos que no hay nada en la casa y que toda posibilidad de conseguir algo, a esa hora, es nula. Pero sin querer, abrimos un cajon y ¡ahi esta!
Para nuestro asombro, vemos ese emboltorio que reconocemos como el tesoro mas preciado. Nos emocionamos, como cuando un pequeño encuentra una almeja en la arena y ve como desaparece magicamente entre millones de granitos.

Algunos los llaman, casualidades, y yo nunca crei en ellas.
Otros, energia, destino.
Yo prefiero llamarlos Los Cosas.
Los Cosas son pequeños seres, sutilmente imperceptibles.
Estan todo el tiempo alrededor nuestro y siempre listos. Tienen el cuerpito muy delgado y los brazos y las piernas muy largos como pequeños hilos, son transparentes a la vista de los adultos y de todos los colores y brillantes, a la vista de los niños.

Yo los vi.

Tuve la suerte de ser niño y guardar los recuerdos en una gran burbuja de jabon y ahora con un afilado alfiler, pincharla y sacar este recuerdo y convertirlo en secreto, para que no se asusten o soprendan. Para que entiendan que siempre hay cosas que no vamos a poder ver, o entender o razonar. Pero tienen que prometer no contarselo a nadie, porque ustedes, ahora son los unicos que lo saben.


Tu Barrio

Porque mi barrio es unico.
Porque yo vivo en un barrio. No como ustedes.
Y no es lo que fue y la puta nostalgia y lo que ya no esta. Mi barrio es hoy, es presente y no me importa que sera. Mi barrio es hoy, no es tango ni adoquines, ni veredas anchas, ni la gente en la calle tomando mate. Ni el arbolito, ni los buenos modales.
No es identidad, no tiene historia, tiene presente. ¿Qué mas importa?
Porque ustedes piensan que viven en un barrio y que todo es lindo, y el farolito de la casa de doña matilde, la puta solidaridad del vecino, y el almacenero que te fia.
Mentira, ustedes no viven en un barrio. Bichos de ciudad, que necesitan pertencer porque sino se les cae la estanteria a la mierda, porque sino, se quedan solos en la mas sucia y profunda soledad, entonces claro, se tienen que sentir identificados con algo, pero no se hacen cargo del presente, de lo que esta pasando.
Como les decia, mi barrio no es tango, mi barrio es Cumbia.
Cumbia y Rock and Roll.
Mi barrio es un basural todo el puto dia. Es gente durmiendo en la calle, es mugre por todos lados. Porque ustedes colaboran con la mugre, ustedes son la mugre que ensucia mi barrio.
No hay olor a jazmin, ni a tilo ni a perfume barato.
Hay olor a putas, hay olor a chorros, mezclados con el asado y el vino tinto. Y el olor a culo del almacenero, el olor a podrido del puntero.
Es falopa, mandanga, merca, porqueria, faso, paco. Es todo lo que ustedes quieren que sea. Es su mugre.
Y el yuyito entre los adoquines, y el pavimento nuevo, y toda esa mierda urbana, que ustedes compran con su sucia guita, papeles impresos, y bonos y prestamos, hipotecas. Guita que hacen esclavizandose, sistematizandose pensando en mañana, disfrutandola por el sufrimiento que les produjo juntarla. Porque ustedes sufren mas que nosotros, son presos de sus mismas palabras y de sus oscuras ideas. Ustedes son rejas y alarmas, y vecinos unidos contra la inseguridad. Ustedes son el miedo. Ustedes inventan el miedo.
Aca no hay ni adoquines ni asfalto, aca hay tierra y barro.
Hay quema, hay cartones, hay chapa, madera y kerosene.
Hay balas y corridas, racias, y muertos todos los dias, pero no importa, no salimos en sus diarios.Nosotros en el barrio no pagamos la tierra, la ocupamos, la tomamos. No necesitamos arquitectos ni decoradores. No necesitamos administradores ni consorcio.
Nosotros somos el barrio.
El barrio es lo que nosotros queremos que sea, no lo que nos dicen que tiene que ser.
Sus barrios son la periferia, son los metros cuadrados, son los tachos de basura, son los bares de esquina, juntadero de pedofilos cornudos.
Porque ustedes no saben lo que es un barrio, ni merecen saberlo.





Aparece, desaparece

Porque hoy viaje en tren.
Porque hoy viaje en tren, y me emcioné.
Les quiero contar, quiero que sepan, que la pasé bien.

Porque a veces, hay cosas chiquitas (para algunos) que sorprenden.
Un Arbol, una luz, tres aviones, uno por aca arriba y los otros dos por alla, casi jugando como en una calesita.
Porque a veces hay cosas chiquitas (para algunos) que sorprenden, es que hay que ser mas ingenuo, hay que ver donde no se vio y descubrir lo emocionante y fantastico de lo que suponemos absurdo.
Aparace, desaparece, aparece, desaparece, aparece una estacion de madera, y los andenes vacios, y ese fresquito de otoño en la cara, con los ojos entreabiertos.
Y bajo el volumen y el viento choca con mi oreja, y todo se equilibra.
Aparace, desaparece, aparece, desaparece esa imagen que te molesta y aparece esa sensacion de libertar encerrada
Una persona.......... dos personas............una persona................. nadie........................ una persona...................un arbol...................nadie.
Cierro los ojos, me abro al mundo.

Y bajo el volumen y ese viento choca con mi oreja y todo se equilibra, todo es suave, ¿podré vivir asi?, vivo asi. ¿siempre? nunca, pero si casi todos los dias.
Cierro los ojos, me abro al mundo, descubro un edificio, blanco, y un balcon y una ventana y una luz, naranja, y ella.
Ella apoyada en la baranda mirando pasar el tren, y su vestido blanco y su pelo suelto.
Aparace, desaparece.
Y todo es movimiento, pero se detiene, pero se mueve y flota, y pasa por entre las copas del arbol y esa brisa que acaricia mi oreja y todo es alegria.

Porque hoy viaje en tren.

Porque hay cosas chiquitas (para algunos) que sorprenden.

Les quiero contar, quiero que sepan, que fui feliz.




Feliz Otoño!

Yo lo ví. Yo lo ví, pero se fue. Se fue pero ya vuelve.
Y así es, el otoño es eso.
Es la mezcla de los recuerdos del verano y los pesares del invierno.
Del estar adentro de la casa, tomando algo calentito. Mejor no salgo, hace frio. De quedarse charlando hasta tarde, con todo cerrado, un plato caliente.
El piso de madera y la manta de lana. Un libro, las hojas marrones. Y ese disco, que seguramente, da calor. De caja, de guitarra, de vino tinto y velas.
Y la mañana ya es diferente. Me abrigo, ¿una campera o un abrigo de lana?.
De barba, mucha barba y el rocío de mi propio aire por la humedad, por la condensación.
Del abrazo largo. De dormir y ver que uno se duerme solo. ¡Mejor!, mas frazada para mi. De despertar y ver al otro. ¡Mejor!, sigo durmiendo.
Del mate y las tostadas. Y el vidrio mojado por la lluvia. ¿Dormimos un poco mas?
Del salir a fumar un cigarrillo y congelarse, y esa nube de humo interminable. ¿Vamos adentro?
Del caminar. Caminar mucho, a la mañana. Con el sol ahí, rasante, dorado y abrigarse. Y caminar mucho y quedarse en remera y ese humito del mate.
De la pelicula y su función como excusa perfecta.
De ese abrazo largo, pero en la cama, tapados. ¿Te conte que me encanta pintar arcoiris de luz en el techo de mi casa? Mirá.
Del mediodia de pastas. De la siesta, porque esta nublado.
Caminar y caminar. Una ducha de agua caliente y no quiero salir, no quiero ir a laburar.
Un cafe, un cortado, ¿un tostado? No gracias.
Locro, chacarera y vino tinto. Chacarera, bailecito, un zamba.
Zamba de lozano, y el norte en otoño. Jujuy, y la playa.
Pisar la arena mojada, fría, pero me mojo los pies nomas.
De los recuerdos del verano. Que rica cerveza, mientras camino descalzo.
Y las hojas en el piso, y el verde se transforma en marron.
La noche hermosa, ahora fresca, el aire limpio.
El dia mas corto.
La vida tan linda como en verano, y como en invierno y como en primavera. Y claro, otoño. ¿Estamos en otoño?
Claro, otoño o invierno. Es lo mismo. Verano. Que buen verano, ¿Te acordas?
Y asi se mezcla. Se mezclan los recuerdos del verano y los pesares del invierno.
Pesares devenidos en placer, en disfrute, recuerdos bañados de calor y que linda estas.
Y bueno, es otoño.
¿Vamos al cine?
No, mejor a caminar.
¿Trajiste abrigo?
No, para mi es Verano.
Para mi invierno.
¿Qué lindo, no?
¿te tapas?
No


¿dormimos un poco mas?



Feliz otoño para todos

Aguante la cacerola! (eso si! de teflon, plis!)

Señoras y Señores.
Saquen sus cacerolas.
Las ollas todas.
Las marmitas de acero también.
Y no se olvide del teflón

Busque su espumadera
Agarre la bandera
Vamos a la plaza
A sentirnos como en casa
No se olvide del perfume
Las alhajas y el teléfono

Elija un buen calzado
Que debemos caminar
Que debemos protestar
Para que la gente coma asado

No se metan con nosotros
¡Subversivos izquierdistas!
No se metan con el pueblo
Con el pueblo menemista

Peine linda a su hija
Abrace a su marido
Pose bien para la foto
Así no queda en el olvido

Me gusta su peinado
Defendamos al ganado
¡No a las retenciones!
¡Si a las exportaciones!

Déme una molleja
Quiero un choripán
Una porción de pizza
Y una copa de champagne

Patricio Tejedor




Foto: Gentileza Pagina/12 - 26-03-08

Felices Cuas-Cuas

Y la casa estuvo en orden.
La plaza también.
Eso dijo el presidente del barrio. Porque mi barrio, mas que eso es una república.
Tiene presidente, que quede claro, lo eligieron los vecinos. Yo justo ese día me había ido a pescar a Chascomus, aproveche el feriado.
Pelada estaba la calle y la plaza ¡ni hablar! Era un quilombo, para mí que este hijo de puta me volvió a engañar.
Menos mal que no me fui a ningún lado en semana santa, podría haber ido a Mar del Tuyu, pero la ruta un desastre y claro...con lo caro que esta el pescado, la gente se va cerca del mar porque debe estar mas barato, y aparte porque debe estar bueno ir a festejar a la costa, y de paso me como un asado en la Ruta 2, ¿viste donde se junta con la 63?, ahí, pasas la barrera y ¡no sabes como morfas!


-Si caballero. Por favor un chinchupan! No, no, solo. Vos vieja, ¿qué querés?

-.......ehhhh........

-Bueno traeme también un vaciopan y un pingüinito. ¿te gusta eso?

Menos mal, te imaginas que quilombo, aparte no me funciona el aire.

-¿Que se festeja en pascuas vieja? ¿No pasa nada si me como un pedazo de carne?

-No gordo, tranquilo, después vamos a la iglesia, comemos rosca, un par de huevos de pascuas y listo. ¿Le pusiste chimi? ¡¡¡Te va a hacer mal!!!...siempre igual.

Se me cagó el aire cuando me fui para el 1° de mayo a ver el TC en san clemente. ¡Que viaje que me eché! Ahí no teníamos presidente en el barrio.
El que la hizo bien fue el ingeniero. La hace bien ese, seguro que no tiene problemas con el aire acondicionado. Es un sorete, siempre que vuelve del campo, aparece con la 4x4 llena de barro, ¡yo no se como no la limpia ese hijo de puta!
La hizo bien, dice que aprovecho las pascuas y el feriado del 24 para irse unos días al campo.


-¡Vieja! ¡Como no me dijiste que el lunes no se laburaba! ¡No me hubiese quedado en esta parrilla de mierda! Estaríamos morfando en los boliches de la 63.

-No jodas gordo, que ahí se mataron hace poco con un tren.

-¿Y? La ruta ya la deben tener impecable, ¿vos viste el quilombo de autos que hay?

El ingeniero, nunca la pifia. Tiene muchos amigos en el campo, creo que es íntimo del comisario. La otra vez me contó que se morfaron un asadito que armo el cura y los boi escaut, no me acuerdo el nombre del tipo este, pero mira si son buena gente que la idea era juntar guita, para el hogar de las madres sacrificadas de los pecados.

- Gordo, ¿te conté que yo casi me hago monja?

- ......

- ¡No te atores, toma un poco de vino! ¿Nunca te conté?

- No, pasame el escarbadientes ese. ¿vos monja? No me hagas reír, con lo puta que sos, durabas un minuto.

- Te quedo chimi en el diente, esuchá lo que te cuento.

- No me hagas reir

- Quería ser monja, pero nunca entendí que se festeja en pascuas.

- ¿No es cuando resucito dios? Por eso no se come carne. ¿te comes un queso y dulce?

- Dale....igual ¡tranquilo vos! ¡ya te tomaste un litro de sangre de dios!

- Sos graciosa vieja....

Nunca me gustó la rosca de pascuas, se me queda pegada en el paladar.
Los huevos si. Con los del trabajo hicimos una rifa de uno gigante, se la llevo el forro de Santillán, santiagueño resentido.
Eso es lo que me gusta del barrio. Hay gente como el Ingeniero.
El otro día lo vÍ mal, el lunes. Cuando le pregunté que le pasaba, me contó que había tenido problemas, porque bajo en la 9 de julio para llegar a casa más rápido y estaban esos zurditos cortando la calle.

-Le parece Sánchez, que tengamos que permitir que un fin de semana largo estos zurditos corten la mayor arteria de la capital. ¡Revuelven el pasado al pedo! Yo no puedo creer qué hacen en la calle, en lugar de estar con la familia. Una vez que zafan de laburar, no tienen más que hinchar los huevos.

-Ingeniero, no se ponga así que le va a hacer mal. La gente tiene que descargar, muchos quilombos. Igual usted no la pasa mal.

- No Sánchez, no es tan así. ¿Sabe los problemas que tenemos en el campo? Si esto sigue igual, va a quedar mucha gente sin trabajo. ¿Usted sabe lo que es eso?

-Bueno, pero no se me ponga así. Yo me quede sin laburo cuando cerro la fabrica. ¿Se acuerda? Su padre, ¿no era el presidente? Le decía, yo me quede sin laburo, pero siempre uno se las rebusca, no se preocupe por la gente y no se me ponga así, que no tengo ganas de velorio.

- Si Sánchez tiene razón, sabe lo que pasa, usted me va a entender. Estos tipos están hundiendo el país. Lo único que saben hacer es cortar las calles y armar quilombo.

-Ingeniero, yo lo entiendo, pero hágame un favor, debe estar cansado de manejar, péguese una siesta que la tarde esta hermosa.

Y la plaza estuvo en orden.
La casa también.
El martes, de terror, cero ganas de ir a laburar. Todavía me dolía la panza. Lo que pasa es que a mis nietitas les encanta el chocolate y ¡trajeron una de huevos! Es lindo festejar las pascuas, la familia se junta, algunos se van de viaje y por suerte vino mi yerno, buen tipo. Arregla de todo el muy guacho, me dejo el televisor como un cero kilómetro. Lo bien que me hace ver la televisión, yo, sin el noticioso no puedo morfar. Me enganche con una cosa que dijo el presidente, no el del barrio, el otro. El ingeniero tiene razón, con estos tipos no vamos a llegar a ningún lado.


- ¡Vieja sacá al chaqueño! Tengo los huevos por el suelo de chacareras, ¡vení a ver la tele que parece que hay quilombo!

- Gordo, ¿¡que haces!? El medico te dijo que comas sin sal. ¿Que pasa? ¿Otra vez los piqueteros? ¿no estaban ayer en la plaza estos tipos?

- Siempre con problemas, yo no se como no elijen laburar!

- No vieja, para, callate. No entendés nada, son los del campo. Parece que el presidente los quiere cagar.

- No entiendo, a ver pone crónica.

- No ¡pará! ¡pará! ¡Mira quien esta ahí! ¡El ingeniero y la piba!

- Uh si, para que llamo a la Yoli para decirle que ponga la tele, así lo ve al ingeniero

- ¡Qué grande este tipo! ¡¿ves?! Por eso me cae bien. Un tipo de palabra. Es que tienen problemas en el campo.

- La Yoli no esta. ¡Mirá que linda camisa que tiene! ¿Tenés crédito en el celular? Le quiero mandar un mensaje a tu hija.

- No, no. Se me acabo la tarjeta.

- Gordo, ¿salimos a la calle con las cacerolas?

- Vieja, si están las sobras del domingo. Aparte pará, ¿seguimos en pascuas?

- No, creo que el domingo se termino. ¿no lo viste al papa hablando? Me cae bien ese tipo.

- Entonces te invito a la costanera a comer un churrasquito y de paso vamos a saludar al ingeniero a la plaza. Aprovechemos. Nos damos el gustito por no haber ido a Tuyu.

- ¿Te parece?

Esto es lo que me gusta del barrio. Que tiene presidente y que la gente que vive acá, es gente bien. Festeja las pascuas en familia, se preocupan por el otro, y encima defienden lo que es de ellos.
Digan que gracias a dios, soy ateo, sino el asadito del otro día me lo perdía.
¡Y miren si tendré suerte! como no entiendo de política yo no me meto, eso es para gente como el Ingeniero que para eso estudio.
Buen tipo, las próximas pascuas le voy a pedir que me lleve al campo. Nunca viaje en una 4x4.


Abuso de Salu

Me enteré de casualidad, mi hijo murio hace 5 años, por causas que hoy entiendo diferentes a la que en ese momento se me informaron. Hoy tendría trece, pero no viene al caso especular, pensar o proyectar que sería de la vida de él a esta altura, en esta situacion tan particular, donde el pulso por los nervios me juega tan en contra. Entiendo que suene raro, pero creo que amerita que me explaye.

Joaquin fue mi primer y unico hijo, no lo esperaba sinceramente. Su madre habia sido una aventura en mi vida. La habia conocido un año antes del nacimiento de él en la facultad, cursabamos la introducción al primer año de filosofia. Era una epoca de destape, de transgresión, pensabamos que el mundo renacia del horror y nos tomabamos la vida como si fuese siempre el ultimo segundo, el ultimo momento en nuestras vidas. No medimos las consecuencias, despúes de todo lo que sucedio, puedo hacer un mea culpa y una autocrítica del comportamiento que tuvimos.
Durante el primer año de vida, nos internamos en el absurdo, nos interesaba mas la tenencia, que la salud de Joaquin, por esa cosa egocentrica de poder, por ese anhelo a impedir la frustración y no sentirse inferior, y por sobre todas las cosas, por el orgullo a no dar el brazo a torcer.
Joaquin nacio con una insuficiencia cardiovascular, producto, según algunos medicos, del descuido y del abuso del libertinaje durante el embarazo. Los primeros años, hicimos todos los controles necesarios para procurar el bienestar de nuestro hijo, los años siguientes, fueron mas las visitas a los abogados y contadores que a los médicos.
Me acuerdo que me llamaron desde la escuela. Era temprano y yo estaba en el trabajo. Con un tono de preocupación y balbuceando constantemente el nombre de mi hijo, la directora, me comento que lo habian llevado al Hospital de niños de urgencia, en ambulancia y con el cuerpito frio, duro.
En el hospital me esperaba su madre y el abogado, obviamente (obviamente en ese momento) antes de salir del trabajo yo llamé al mio para que me acompañara. Las cosas no estaban del todo bien como imaginan con la madre de él.
El dialogo era solo con intermediarios.

Todo tan frío y duro como el cuerpito de Joaquin.
En un primer momento entró en la terapia intensiva pediatrica, en el cuarto piso. La complejidad del caso, hizo que fuera trasladado a la unidad coronaria.
No pude entrar a verlo, el dolor en el alma me lo impedia y el abogado de mi mujer también. Argumentaron (orden del juez mediante) que esta situación se debia al descuido en la tenencia, a la falta de seguimiento del tratamiento médico mientras Joaquin vivía conmigo.
A los dias de deambular por el hospital, viendo como la salud de mi hijo no evolucionaba, conocí a Clara.
Clara habia estudiado enfermería en Vicente Lopez. Tenia 25 años, y era un mujer hermosa, unos ojos sutiles, marrones, la voz mas dulce y la piel mas linda que habia visto en mucho tiempo. Venia de una familia de clase ¨acomodada¨ segun sus propias palabras.
Por las charlas que mantuvimos, Clara no se sentia muy identificada con su familia, de hecho habia estudiado enfermeria por simple oposición a los intereses de sus padres.
Realizó las prácticas de los últimos años, en un hogar para ancianos estatal en San Isidro. Me contó que el dolor que sentía por esas personas, en muchos casos con un alto, sino absouto, nivel de abandono por parte de la familia, era desgarrador, le imposibilitaba el sueño y le implico comenzar con tratamiento psicologico. Los ancianos, morian de tristeza, de abandono. Sufrio mucho, según sus relatos. Tanto, que apenas terminadas las prácticas, pidio el traslado, especificamente, a unidades pediatricas, objetivo que logro gracias a los contactos de su familia.
Clara ocupaba el turno de la noche en el hospital de Niños, era la encargada de realizar las recorridas nocturnas y matutinas en la terapia donde, despues de una larga estadía en la unidad coronaria, estaba internado Joaquin.
Ella me veia llegar a mi y la madre de Joaquin, todas las mañanas, indirectamente nos daba un informe extraoficial del estado de salud de mi hijo, tomaba un cafe conmigo y abandonaba las tareas por ese día. En realidad no abandonaba las tareas, se habia procurado comprar un departamento cerca para poder estar mas tiempo en el hospital, era obsesiva, cuidadosa y absolutamente responsable. Clara presensiaba nuestras tristezas y las peleas mas absurdas que mantuvimos durante meses en la sala de espera del hospital. La madre de Joaquin, seguía haciendome cargo de la situación, mientras yo intentaba hacer un poco de catársis con Clara.
Ella era la enfermera de Scotty, el compañero de box de Joaquin. Scotty habia ingresado con un traumatismo de craneo producto de un accidente automovilistico. Ella fue la que presencio la muerte de él y fue la encargada de llamar a la casa de los padres. Se ocupaba de todo, se desvivia por los chicos. Llegaba a trabajar doble turno por el compromiso asumido con su tarea. Clara, sentia un amor profundo, maternal, por los chicos que atendia. Se involucraba mucho en las causas y las consecuencias del estado de salud de ellos, mantenia largas conversaciones con los padres y hasta llegaba al punto de opinar acerca del trato que los chicos habian recibido por parte de nosotros, los padres, hasta el momento de la internacion de cada uno.
El tiempo prolongado en un hospital, hace que uno tenga un contacto cotidiano y muy fuerte con las personas que trabajan en el y tambien con la muerte, como lo tengo yo ahora. Doctores, enfermeras, farmaceuticos, recepcionistas, todos pasaron a ser parte de mi vida durante siete meses de agonia.
Con Clara, esa hija de puta, el trato habia empezado a ser mas distante desde el día que sin ningún tipo de reparo, llego al punto de insultarme y bastardearme infiriendo que yo y la madre de Joaquin eramos los culpables de la inevitable muerte de mi hijo.
La distancia hizo que me acerque mas a otras personas, otros personajes dentro del estructura del hospital. Así, de esa manera, llegue a enterarme del romance enfermo que mantenia con el Dr. Piñeiro, el cual habia conseguido su cargo como Jefe de Terapia Pediatrica, gracias a los contactos de su Tio, quien fuera Ministro de Salud durante el ultimo gobierno.

Al poco tiempo de la discusión con Clara, y despues de meses de agonia, de incertidumbre y de peleas judiciales con la madre de Joaquin. Mi hijo, mi unico hijo, murio a las tres y veinticinco de la mañana. Joaquin tenia ocho años, y una sonrisa inolvidable.

La noticia, mas alla del estado anímico en el cual me sumergí, me atacó por sorpresa.
Si bien de los informes se podia inferir una estabilidad durante los ultimos meses, de ningun manera esperabamos que la vida de mi hijo, de mi unico hijo tuviese un final tan abrupto, tan de golpe.

Los meses siguientes, no vienen al caso ser mencionados.
Tratamientos psiquiatricos, debido a estados de depresión absoluta, aislamiento y un dolor en el medio del alma porque no hay forma de explicarlo, fueron algunas de las cosas en las cuales me vi involucrado.
El dolor por la muerte de un hijo. Es eso, y no se puede decir nada mas. La insignificancia de la vida, el sinsentido.
Eso sentí yo durante meses, años. Hasta que el cambio de aire y los tratamientos psiquiátricos, el final anunciado de la disputa judicial con la madre de joaquin, hicieron que tomara conciencia de lo sucedido.
Reencontrarme con la enfermedad que tenia Joaquin, fue muy duro, por momentos sentia que no tenia sentido revolver el pasado, mi hijo ya no estaba y las causas de su muerte, de la muerte de mi unico hijo, no iban a resucitarlo, pero veia necesario entender porque tan de golpe, tan abrupto.
La madre de Joaquin en un acto de lucidez, le habia encargado a su abogado que iniciara una demanda por posible mala praxis en el tratamiento. Cuando me enteré, pense que esa mujer, la madre de mi hijo, estaba completamente fuera de si.
Despúes de varios meses de juzgados, abogados, peritos del cual se hizo cargo unicamente ella, obtenemos como resultado que las pericias habian indicado que los motivos del fallecimiento de mi hijo habian sido causadas por: ¨...paro Cardiorespiratorio, producto del desangramiento causado por heridas cortantes de forma horizontal encontradas en ambos brazos....¨

La sorpresa, el dolor, y el desampara fueron terribles.

La cartula del expediente judicial llevaba como titulo: ¨Homicidio culposo agravado por mala praxis¨.
Según mi abogado, la investigacion habia llegado a encontrar culpables a una enfermera y al jefe de la terapia pediatrica del hospital de niños.

Clara, esa hija de puta, se habia declarado culpable de la muerte de mi hijo, aduciendo que era una practica normal para ella, y que lo hacia de forma conciente: ¨...con el fin de evitar el dolor de esas pobres criaturas que no solo tenian que padecer enfermedades, sino tambien, soportar el mal trato, la desproteccion de sus padres, quienes eran culpables directamente del estado de salud de los niños, por lo que con estas practicas salvo a esos hermosos niños que nada tienen que ver con el abandono y la violencia de sus familias, las cuales no mercen siquiera el amor que un hijo puede darles...¨
Clara fue condenada a reclusión y prisión perpetua con 20 años de cárcel por el asesinato cometido a 7 niños durante su desempeño como enfermera.
El Dr. Piñeiro fue condenado a 20 años de carcel por ser complice y ejercer mala praxis, dado que él era el responsable del cuidado de las victimas.

Clara, esa hija de puta, tan obsesiva, tan responsable, y tan consecuente, fue encontrada muerta en la celda de la prision de mujeres de ezeiza con un corte en cada muñeca.
La caratula del expediente judicial lleva como titulo: ¨Pesunto Suicidio¨ tras encontrar una nota, donde se puede leer el siguiente extracto: ¨....mi formacion y mi compromiso, hacen que tome esta desicion al enterarme de mi embarazo producto de mi relacion con el Dr. Piñeiro, salvar a esos niños fue mi causa en los ultimos años, ser consecuente es parte de mi aprendizaje, como persona, y como futura madre, mi hija no merece tener los padres que tiene.....¨

Clara, esa hija de puta, es la que motiva que hoy viernes 14 de abril, a las 3:25 horas de la madrugada, tome la desicion y el coraje para dejar atras todo este dolor y la angustia que en algun momento pense habia dejado atras.


CACEROLAZO (CULTURAL)




Espejo color piel

Esta es la historia, la pequeña historia, de ella.
Ella, no es cualquier persona. Ella, es de esas almas vagabundas que transitan con un rumbo bien marcado, fuerte, casi diría convincente, pero que no tienen clara la dirección, van, van con rumbo pero sin dirección.
Un barco, un bote, una balsa. Todo eso.
Ella nació hace unos meses, entre el pasto y la arena de una despedida gregoriana. Muchos se preguntaran como es una despedida gregoriana. Nada del otro mundo, comunión, algo de beber y algo de comer. Después, nada. No existe el después. Todo es ahora para ella. Disfruta, baila, corre, salta y habla. Habla mirando la última publicidad del último jabón, del último actor de telenovela codiciado. Ese no soy Yo.
Yo soy eso que ella pretende ser, un fiel y anonadado espectador. Tejedor de palabras y situaciones y flores y más flores, de idas y vueltas.
No se por que les vengo con toda esta historia, si la idea es contar la pequeña historia de ella.

Nació ahí, en los pies del mar, entre el pasto y la arena. Creo que fue una noche de diciembre de algún año del segundo milenio. ¿No es así?, ¿No te acordás?
Apareció con su traje de seguridad, lo cual a mi me hizo dudar. En realidad nunca dudo, pero creo que esa fue la única vez. ¿Esto es ella? Sí, respondieron mis sentidos cuando después de apoyar el primer cigarro en mi boca, todo fue diferente. No era la primera vez, claro esta, pero si era la primera con ella. No creo que sea la última, no vale la pena pensar en eso, en este momento.
¿Esto es ella? Mira vos, me dije, mientras le decía que me estaba sorprendiendo. Tan elegante tan refinada, tan ella que mis preconceptos (gran error de la naturaleza psicológica humana) se derrumbaron, como cuando estuve hace muchos años, construyendo un gran castillo de arena, arena húmeda difícil de demoler, pero arena al fin. Ella apareció entre la arena, vestida de blanco, blanco nube, como esas que se aproximan, pero que no se ven, solo se huelen, como se huele el olor a mar los días después de las tormentas. Había nubes y estaba ella, sonriente, con los ojos cambiantes según la humedad de la playa. Preocupada por su peinado y la arena, ese granito de arena entre el dedo gordo y el otro (que nunca se como se lo llama), preocupada porque su perfección se veía amenazada por la aparición de un grano de arena. Preocupada pensé yo, porque ella solo atino a intentar sacárselo, pero frente al contraataque de más granitos de arena, decidió inteligentemente aliarse al enemigo y convertirlo en una virtud, en un toque más de su elegancia. La señorita de blanco con sus granitos de arena. Y así iba ella ahora, luciendo sus ojos, su peinado, sus uñas pintadas y sus granitos de arena.

El viaje fue imperceptible, la noche anterior había vuelto tarde a casa (en realidad no recuerdo si volví a casa o estaba ahí) y apenas ingrese al barco que me transportaría kilómetros mas allá de los recuerdos, caí en un sueño profundo, acechado por perfumes, confites, y palabras incomprensibles. La miraba, las miraba y no entendía muy bien quienes eran, que hacían conmigo. Yo simplemente dormía, ella simplemente miraba y parecía verse en sus ojos un jugueteo constante, entretenida con tanta información subjetiva que decoraba el ambiente. Mi próximo recuerdo fue en el micro, duro apenas un instante, porque inmediatamente estaba caminando por las calles mojadas de la ciudad que me había invitado meses atrás a la ilusión. Ahora creo que entiendo o entendí que hacia ahí con ellas. Ellas no son Ella. Son las dos. Sin una la otra no existe, y sin la otra, seria imposible ver la foto en este momento de lo que fue la llegada.
Desperté con la mochila al hombro, los pies mojados y la barba húmeda. Una calle en pendiente (en bajada) nos dio la bienvenida y ahí estaba el cartel, esperando. Años atrás algún empleado municipal, habría lanzado al aire, palabras difícil de digerir por ella, en el momento exacto de intentar colocar la escalera para colgar el cartel. No creo en las casualidades, no se como explicarlo. Creo que las cosas pasan y son consecuencia de lo que uno quiere. Ella, tan ella, con tanta energía, había logrado imperceptiblemente, que nosotros caminemos por esa calle durante horas, con los pies mojados, los ojos sellados y la mochila al hombro, mientras ella lo hacia, quejándose con una sonrisa, con sus zapatos de charol brillantes y su valija con rueditas, al estilo europeo.
La ciudad, claro esta, no era europea.
Una calle en bajada, un cartel, un nombre y ella posando. Su nombre y ellas divirtiéndose con las fotos.
La lluvia nos separo por un día. Nuevamente un viaje de horas nos esperaba en coches y lugares separados, tal vez por la distancia, tal vez por las ideas.
La arena, se hacia sentir y el olor a nube era cada vez mas fuerte.
La llegada fue hermosa, el olor al recuerdo y a la foto, hicieron que lo tome así.
Me costo llegar a la casa, la lluvia no solo impedía ver que pasaba a centímetros sino que empañaba los pasos y los sentidos.
Lo único que pensaba era que sucedería cuando ella lleguase. Con su estilo europeo y su valija con ruedas, sus uñas pintadas y sus ojos jugando constantemente, entretenida con tanta información objetiva que brindaba el ambiente.
Y así fue, después de una noche a la luz de la fugacidad y acompañado de estrellas de vela, casi sin percibirlo, llego. Llegaron. Un desencuentro hizo que pueda percibir las marcas de las ruedas en el barro, las marcas en el pasto. Esperaba abajo de un techo que no existía, con un espejo color piel en la mano, jugando con una hormiga y con ella.
Pasaron los días, y yo, inconcientemente tratando de entenderla, dentro de mis prejuicios. Ella haciéndonos notar las pequeñas sutilezas a las cuales no estamos del todo abiertos, aptos diría, a percibir.
La playa nos encontró. Una charla que duro eternamente hasta que el calor y la búsqueda de sentirse despierto, como cuando uno se pellizca para notar que esta vivo, que el sueño, no es solo eso sino parte de la realidad, de la arena y del agua, del viento y esos chicos que no paran de nadar.
Ella tan clara, concreta.
Con cada palabra, sentía que me sacaba los últimos harapos (porque a esa altura no me quedaba nada decente), que me desataba los nudos y los volvía a atar en el aire, mostrándome lo transparente que es uno, que no solo es el mar, que no solo es el aire. Se reía y me miraba fijo. Fue la primera vez que no pude mirar a alguien a los ojos y menos a ella. Porque recuerden, que ella no es alguien, es ella o son ellas. Todavía no lo se (¿algún día me daré cuenta?). Yo no me quede atrás, no suelo quedarme atrás, me gusta ir a la par, acompañar, y también la desnude. Me di cuenta de cada palabra y de cada granito de arena, de la complejidad de los pensamientos y de la frivolidad de sus actos. Ella muestra las sutilezas, las hace notar, juega con cada palabra y cada gesto.
Ella nació en la playa, entre la arena y el pasto. Y yo soy eso que ella desea ser, un fiel espectador.
La vuelta no fue fácil, atrás (¿no era que no te gustaba quedar atrás?) quedaron los granitos de arena y las marcas de las pisadas y de las manos apoyadas.
Desperté en mi cama, después de un día de viaje bajo el sol. A mi lado un espejo color piel, unos granos de arena y un olor a nube, a mar, de esos que aparecen varios días después de las tormentas. Desperté desnudo, con la cama mojada y una lluvia constante. Desperté y salí a caminar. Ella no estaba. No iba a estar. Pero algo estaba claro, yo quería ser ese que fui, ese que ella desnudo y desato los nudos y los volvió a atar en el aire. Ella tal vez no sea solo ella. Me saque los harapos, agarre el espejo color piel, los granos de arena, me subí a la nube y deje que todo el peso se diluya en gotas, en lluvia, en luces fugaces y estrellas de velas.



Palabras (antes de dormir)

Mas de una vez, no se si te acordás, me pediste que te hablara, que te cuente cualquier cosa. Estaba claro que no era ¨ cualquier cosa ¨ lo que querías escuchar. No sos de esas personas que se conforman con la palabra vacía, con cualquier cosa que se diga, por mas extrovertida o desafiante que sea. Cuando te hablo, no te imagino analizando las frases, buscándole a las palabras el sentido etimológico, ni tratando de comprender el cien por ciento de la idea que contienen.
Te imagino de otra forma.

Perdón, no solo te imagino, sino que descubro en vos, en el movimiento de tus ojos, en la posición de tu oreja, y en el simple esbozo de una sonrisa, tu juego. Imagino y te veo analizando y comprendiendo el armado casi inconciente y hasta me animo a decirte inocente de las oraciones, la simultaneidad de palabras y como estas se van uniendo, enredando y transformando en ideas y te veo reemplazando, buscándole el sinónimo, por el simple hecho tal vez de que - quizá es mas linda una frase con esa palabra antes y sin ese adjetivo que no hizo mas que restarle significado, ¿no? -
A veces no sé que decirte, y trato de ver situaciones de llevar mi imaginación a su extremo.
A veces imagino cosas mágicas. Que estoy volando por tu casa, por arriba de tu cama disfrazado de mosquito o de mosca y que me apoyo en el último estante donde esta el último libro que compraste en tus ultimas vacaciones donde decidiste que iba a ser tu primera vez en eso, en leer ese tipo de novelas. A veces pienso en contarte como te veo en una casa luminosa, probablemente en una esquina y digo probablemente porque las cortinas bordadas no me permiten ver el exterior. Te decía que te veo en una casa luminosa con el pelo atado y una camisa blanca. Así, pero lo más importante es la sonrisa que tenés.
Me cuesta hablarte por el solo hecho de hablar, yo al contrario que vos, le busco el sentido a las cosas. Intento con las palabras hacer una especie de catarsis compulsiva, de vaciamiento. Quiero hablarte como fue mi día, de lo que siento en ese momento, de como me gustaría dormirme en este preciso instante pero que disfruto mas de tu olor que de mis sueños y siento que no te alcanza y que probablemente después de haber estado charloteando, conversando, compartiendo y jugando con tantas palabras durante horas previas, ¿qué mas puedo decirte?
Y ahí es donde me equivoco.
Ahora que lo escribo me doy cuenta, puedo contarte mil cosas, estar hablando horas seguidas contándote mil historias, puedo confesarte los mil inventos que tengo en mi cuaderno tapa negra de espirales plateados, puedo contarte como me amargue ese día que fuimos al río y no tuve mejor idea que intentar pescar con una caña improvisada. ¿Te acordás? Sí, no me digas nada, no fue buena idea.
Como iba a saber yo que ese año en ese río no había peces y que solo había zapatos. Zapatos taco aguja, rojos, de todos los talles menos el tuyo.
Cuando saqué el primero (me acuerdo que era uno todo cerrado, izquierdo) te emocionaste, pensaste que quizá podía calzarte, te encantaba y no podías para de mirarlo, tenias la cámara de fotos y ahí, casi sin consultar, empezaste a retratarlo. Pero al primer intento, te diste cuenta que no te entraba, que tu pie había crecido y me pediste con la voz quebrada, con los ojos húmedos, que por favor consiguiera un zapato igual a ese pero de tu talle, y yo, erróneamente, en lugar de comentarte la dificultad del caso, explicarte que no dependía de mi, intenté durante horas (y ya sabes que fue en vano), conseguirlo.
Saqué de todo, chinelitas negras bordadas, sandalias de cuero rojo con brillitos en las cintas, zapatos de entre casa negros, pero nunca pude conseguir lo que querías.
Fue una desilusión y una gran frustración. Me sentí impotente, por no poder darte lo que querías pero entendí que no solo dependía de mí y trate de explicártelo, pero vos ya estabas distraída en otra cosa. Estabas hablando con la mariposa que reposaba, de espaldas, sobre la falda de tu pollera amarilla, la misma pollera, que según me contaste esa vez que nos subimos al avión para ir hasta ese lugar que siempre habías soñado, la habías usado cuando tu mejor amiga te dijo que se iba a vivir a otro país, a un país nuevo, lleno de sorpresas y de ilusiones. Y ahora que menciono las ilusiones, me doy cuenta que nunca te conté acerca de mi idea (que aun sigo manteniendo, porque me parece que puede funcionar) de alquilar el local que esta al lado de mi casa y poner un negocio. No se si prosperara, pero ya tengo la frase que va a aparecer en mi tarjeta de presentación., todavía me falta pensar en el nombre.
Por ahora se que va a decir: Ernesto Do Irreal, vendedor de Ilusiones. La idea es poder darle a la gente un servicio eficaz, un servicio que pueda brindarle en corto plazo las ilusiones que fueron acumulando con el correr del tiempo. Imaginate una persona que soñó toda su vida con conocer el mar, la playa, eso que para nosotros es tan común y cotidiano (no te olvides que fuiste vos quien decidió vivir en esta playa y ahora sos vos la que extraña un poco, el tumulto del micro centro porteño). Imaginate a esa persona sabiendo que no va a poder realizar su ilusión. ¿Por que no, con un poco de imaginación recrearle por lo menos por poco tiempo la sensación de caminar en la arena, de escuchar el intermitente rugido del mar, de sentir como el sol no te da descanso?. Con la ayuda de mis amigos, podríamos recrear el ámbito, los sonidos, y que esa persona por unos instante disfrute de eso que siempre soñó.
Hablando de sueños, el otro día me dijiste que soñaste con una tortuga gigante, de casi 2 metros de alto y 8 metros de diámetro, color verde brillante. ¿Que idioma hablaba? ¿Alemán?, se lo conté a mi terapeuta, me dijo que no le pregunte boludeses que a veces los sueños tienen significado y otras veces solo son sueños. Yo siempre sueño lo mismo, es como repetitivo. Sueño que estoy construyendo una casa, pero de arriba hacia abajo. Empiezo por el techo, después la planta alta, los pisos, las vigas, columnas, y por ultimo las bases. Cuando siento que la terminé, me alejo y veo que es una casa deforme, pero muy cómoda, con vista a la montaña. Una montaña llena de confites de anís (y eso que no me gusta el anís). Tiene un río esa montaña, un río de agua dulce que no puedo entender de donde viene, y cuando me despierto, casi por sorpresa me encuentro con los ojos rojos, mojados.
¿Te estoy aburriendo?
Decía, que vos no sos de esas personas que se conforman con palabras vacías y yo me pregunto si las palabras pueden no contener nada. A veces son solo palabras y otras veces son parte de frases inconcientes, inocentes diría, que no llevan a ninguna parte pero que pueden servir para que te duermas antes que yo, para que ganes minutos de sueños que alimenten mis palabras, y que den rienda libre a mi imaginación y alimenten estas palabras, que logran que te duermas primero, antes que yo, y así, de esa manera armar un circulo infinito de momentos, situaciones, ilusiones que después pueda exponer en mi local, como ejemplo de que todo es posible, como ser lograr, en este momento, donde ya casi estas dormida, el simple esbozo de tu sonrisa, tu juego.



Oposicion



Un poco...

No me gusta, mejor me voy.

Necesito un poco de paz y en esta ciudad, se complica.

NO SOMOS NADA

simplemente eso

a veces nos sentimos mucho, todo

y no somos nada


y siento una calma......

Simba y mi abuelo

Me llamo Cati. Tengo 5 años y voy a prescolar. Mi mama dice que me parezco a mi abuela, pero yo no me acuerdo de mi abuela. La conozco por las fotos que estan en mi casa. A mi me gusta ir al jardin. Tengo tres amigas, Flopi, Chano y Vani. El otro dia fuimos a lo de chano a tomar la leche y nos quedamos jugando toda la tarde con Simba.
A mi, casi me muerde, porque lo agarre de la cola y lo arrastre por la cocina. Estabamos jugando a que teniamos una peluqueria de perros. Quise cortarle el pelo, pero cuando me gruño sali corriendo. Simba es bueno, pero a mi me da miedo. La mama de Chano me dijo que no es malo y que nunca mordio a nadie. Cuando comimos, Simba estaba en la mesa, a mi me dio un poco de cosa. Me hace acordar a un leon de unos dibujitos, pero mas chico. Su ocico negro y humedo me dan asco, pero yo a Simba lo quiero. Mi abuelo, cuando se murio, tambien me dio asco. La barba mamá! Me pincha la barba!, le dije cuando le di un beso mientras el dormia en su cama con los brazos cruzados. Simba no duerme como el abuelo. El, aunque sea respira y se mueve.




Un sueño

Es tan linda, que me resulta inevitable pasar delante de ella y no parar mi paso agitado, y contemplarla en silencio, escondido atrás de un árbol, en esa calle bañada de hojas verdes y adoquines. Siempre estaba ahí parada entre sus hermanas, jugando con el sol y con cuanto pájaro pasara por delante suyo.
Pasaban los años y seguía igual, impecable, con su vestido color crema, sus ojos enormes y claros.
No cambiaba mucho, quizá se pintaba un poco los ojos, le agregaba algún moño a su vestido rugoso o simplemente adornaba con alguna flor su peinado colorado.
La conozco desde hace casi veintiséis años y nunca me atreví a decirle lo que siento.
Mas de una vez estuve con ella, charlando, disfrutando de su compañía, cuidándola.
Soñaba como seria ser su compañero, hacer lo que me gustaba hacer ahí.
Con ella soñaba y soñaba.
Los días pasaban y yo, jugaba con sus hermanas, con ella, con sus vecinas, iba y venia. Observaba como descansaba. Algunas veces pasaba de noche y la veía dormir con la luz de luna convirtiéndola en un espectro angelical.
Soñaba y soñaba con ella.
Pasaron los años y de golpe sin darme cuenta, estaba ahí, compartiendo momentos inolvidables, mimándonos de día y de noche. Ella me contaba su historia, me abría puertas a la imaginación, permitía que la cuidara, que le arregle el vestido y el peinado, a cambio me daba calor, me protegía. Nunca me sentí tan cómodo.
¿Como no sentirse cómodo con alguien que durante años compartiste tanto?
Así pasaron las primaveras iluminando su piel, los otoños llenándola de hojas marrones, inviernos de lluvia, donde cuando llegaba de trabajar la veía con el pelo todo mojado, esperándome con un calor difícil de explicar.
Pasaron los años y yo seguía enamorado, deseaba que nunca se vaya, que nunca me abandone, pero no sabia si quería estar toda la vida junto a ella. Fueron momentos difíciles, porque sentía esa contradicción de no querer perderla pero a su vez necesitaba tomar distancia, conocer otras cosas, otros sentimientos, estar solo un tiempo y pensar un poco en mi.
Así fue que un domingo, arme un bolso con toda mi ropa y me fui, decidido a experimentar sensaciones nuevas, a cambiar un poco el rumbo. Fue así que estuve con otra un tiempo. Si bien había comenzado a quererla, me di cuenta que no era lo que necesitaba. La búsqueda continuo intensamente, perdido, embriagado de emociones, conocí una, dos, tres mas. Ninguna era como yo pensaba. Era difícil no caer en la comparación.
Un día, después de tantos intentos frustrados, me tope con la que hoy es mi compañera.
Ella me cuida, me abriga, compartimos músicas y olores, todos los días me espera en silencio. Es linda, respetuosa y cálida.
Es inevitable que cada tanto piense qué será de la vida de aquella que fue mi compañera durante años o que simplemente, después de trabajar, me tome un colectivo y pase por donde siempre estuvo jugando con el sol y los pájaros, y la vea ahí, igual que siempre.
No les voy a mentir, cada tanto estoy con ella, paso a visitarla, a dormir, a mimarla. Pero ya no es lo mismo.
Siempre la voy a amar y siempre me va a parecer la misma que conocí hace mas de veinte años.
Ella siempre va a estar ahí, con sus ventanas con celosías de metal que parecen ojos enormes, con su revoque texturado color crema que oficia de vestido, con su techo de tejas coloradas que en invierno me recibía bajo la lluvia, con su jardín lleno de hojas y pájaros que contemplaba con un mate en la mano y con el calor y el abrazo que te da una casa donde vivía de niña, tu mama, tus abuelos y tus tías y donde viviste desde el primer amor hasta la primer frustración. Siempre va a ser difícil de comparar.
Dejó de ser sólo una casa, para convertirse en el amor de mi vida.





Luz y Sombra

Creo que necesitaba esto.

Sí, lo necesitabas, pensé oportunamente, cuando te vi sonreir. Y ya todo, era una atmosfera rodeada de olores, sabores y presencias combinadas.
Fuiste foto, sos recuerdo y presente.
¿Yo? Alla enfrente, parado en la punta del faro, mientas la brisa del ultimo respiro me acaricia el alma.
Olores, sabores, texturas, todas para conformar junto a los fueguitos endiablados que corrian de un lado para el otro, un festejo, una celebracion de la sinceridad.
Creo que necesitabas esto, me dije, cuando el primer rayo lo acompaño por un largo tiempo, tiempo de paz, de placer, de un centimetro y medio a ras del piso.
Y de golpe caía, pisaba firmemente, abria los ojos y eras foto, eras combinacion de luz y sombra, eras un recuerdo.



Ella

¿Cómo puede ser que en un cuerpito tan chiquito, exista un universo tan grande?
Seguira mirando el horizonte, pero no sabe que esas nubes ya pasan y alla a lo lejos, de forma casi imperceptible, sale el sol.


Asi dicen....

Sí, asi dicen.....estos espacios virtuales son fieles reflejos de quienes los generan.



¿Domingo o Martes? - JUEVES!

Estaba pensando que esto de que sea DOMINGO, a veces no nos conviene. No quiero decir que los DOMINGOS no nos convienen, sinó que uno tendría que tener la libertad para vivir el día como quiera.
A ver! Esta no es solo una problematica planteada hoy (Domingo) sino que se me plantea seguido.
Volvamos.
Hoy es domingo y no quiero sentirme como si fuese domingo. Quiero que sea miercoles. Porque, para que mentirnos, ¿no?. Los domingos tienen esa cosa que a uno le pega de una forma diferente que el resto de los días. Uno pasa a la madrugada cerca de alguna plaza con feria y ve como estan armando los puestos y el folklore que eso conlleva. Cuando a la nochecita despues de unos mates o cervezas, pasa de nuevo por esa plaza y ve como estan desarmando el DOMINGO. Porque lo que desarman no es una feria, sino el DOMINGO (tiyi-dixit).
Entonces, hoy no quiero que sea domingo para mi, quiero que sea miercoles e ir al cine y estar cansado y volver a mi casa, con la panza llena, despues de unos fideos con pesto, y vino-de-la-casa, de Pipo.
Miercoles, y quiza mañana me levante con ganas de sabado, y entonces mi vida se transforma en vida de sabado, de dormir hasta medía mañana, tomar unos mates y hacer algunas cosas que no requieran de mucho esfuerzo, dormir una siesta, y hacer algo a la noche.
Osea, el punto es, quiero que cada uno pueda elegir el nombre del día, porque a veces uno tiene ganas de que sea un día en particular, por lo que uno generalmente siente en esos días.
Ya se que estas pensando, como hariamos con los servicios o con las clases o con los eventos o con lo que sea. Y propongo lo siguiente.
Es cierto que no podemos vivir sin convenciones, para algunos seria un descontrol y para otros un placer. No digo eso, digo y propongo, que las convenciones sean la hora y la cantidad de días del año, y los años obviamente. Entonces hoy quiza sea el día 128 del año 2007. Que ganamos con eso?, que nosotros ya planteamos los compromisos con numeros y cada uno arranca ese día segun el compromiso que tenga; que haya mas variedad de espectaculos y que supongamos mañana (que en el calendario zoocial es lunes) a la tarde haya actividades en los parques, que a la noche haya un recital y que tambien si queremos esten los bancos abiertos y los almacenes, las calesitas, los geriatricos (¿cierran?), las oficinas, etc. Entonces, ya ahí, solucionamos un problema.
Existe otro tema puntual, que es, ¿que pasaria con la escuela y los chicos?. Bueno, tendria que haber para todos los niveles todos los días clases y que los docentes vayan cambiando y los alumnos tambien, y decir: ¨bueno, los días 37,38,39-125,126,127, vamos a enseñar la tabla de tres compuesto¨ y que uno pueda elegir cuando hacerla. sin importar que nombre de día es. Este es un ejemplo y lo podemos hacer extensivo para todo el resto. Yo creo que con este cambio habria mas trabajo, mas ingresos, mas descanso, mas libertad, mas laburo, .......... mas laburo.........., ¿¿¿¿mas laburo????......bueno, dejemoslo ahí, hagamos de cuenta que no dije nada, mas libertad.
Imaginense que bueno seria acostarse un domingo y levantarse un viernes. O que, sea domingo y saber que al otro día va a ser miercoles y tambien que cuando sea jueves, al otro día sea jueves tambien.
Yo hoy me desperte queriendo que sea sabado, pero fue domingo y eso no esta bueno, ¿¿¿por qué tengo que cagarme el día, segun lo que un calendario decida???
Aparte eso de ponerle nombres a los días, ¿de donde viene? o de ponerle nombre a los ciclos de 30-31-28 días (mes) ¿para que sirve? Si cuando aca es martes en otro pais del mundo es lunes, y cuando en junio aca hace un frio de cagarse, en Mexico se estan cagando de calor, no tiene relacion.
Yo quiero disfrutar los días y que no sean un martirio, y ademas quiero no amargarme por algo que sera.
En fin, situaciones que uno se le presentan ciertos días.

Los saludo, desde el sinfin de mi mente.





Ella es V



Es mi nueva amiga.


Ayer cenamos juntos. Yo tomate y ella tarta.


Cortazar nos leyo un cuento y despues fuimos a una casa de Decoracion en Francia.


Esta foto la saque cuando estaba por entrar a mi casa.


Se las presento.






Soledad Sonora

Repito, porque lo veo necesario.

Esto es algo que hice para una personita, al tiempo me di cuenta que era para mi.

Y aca, lo comparto.

video

Menos mal....

Con la mano derecha aprieto hacia abajo el boton superior del reloj.
Lo veo y sus putas agujitas dibujan una cara de tristeza. Son las 8:20hs.
Me quedo con la cabeza torcida, apoyada sobre la almohada mirando como se desdibuja la carita del reloj. Voy al limite. Me levanto corriendo. Me meto en el baño.
Abro el agua caliente, apago la luz y cierro la puerta.
Jabon en mano, empiezo la rutina placentera de bañarme. Me lleno de jabon, me poyo en la pared y dejo que el chorro de la ducha haga lo suyo. Tomo el cepillo de dientes, dentifrico, mano y boca. Muevo la cabeza y no el brazo, es mas comodo.
Me seco, desodorante, y la ropa.
Mi desayuno se compone de agua, un vaso de agua.
Abro la puerta, la cierro.
Bajo la escalera, creo que son 34 escalones y un descanso. Saludo a Oscar, que siempre hace que limpia. Y salgo a la calle, varios colectivos repletos de entes me dan la bienvenida al mundo. Camino hasta la esquina, doblo a la derecha a mitad de cuadra cruzo la calle, paso por el garage y llego a la otra esquina. Doblo a la izquierda, salteo el obstaculo de la baldosa floja o el del sorete perruno. Camino mirando como mi pie derecho aparece y desaparece, intercalandose con el izquierdo. Llego a Diagonal y Bolivar. Cruzo en rojo. Hay unos segundos donde los tres semaforos estan en rojo, el peatonal, el de Hipolito Yrigoyen y el de Diagonal, lo aprovecho y corro.
Plaza de mayo, el unico momento que me pega el sol en la mañana, la ciudad de las sombras me da un respiro. Paso por la catedral e internamente puteo. Empiezo a caminar por San Martin y a los 50mts. bajo a la calle. Hago unas cuadras y llego a Lavalle. Entro al edificio, saludo a Hector y aprieto el boton de esa maquina que me transportara unos pisos arriba. Piso 3, Oficina A. Busco las llaves, abro, prendo la luz, el servidor y mi computadora. Empiezo a preparar café, café marca Coto.

Y de golpe……musica. Respiro aliviado.

Desayuno y automaticamente me desdoblo. Aparece el automata y el niño.
El automata responde mails, confecciona planos, habla por telefono, coordina y ordena. El niño, escucha musica, piensa, se divierte e imagina.
Mediodia. Bajo por la escalera, camino unos metros, me meto en la panaderia y compro una porcion de tarta. Vuelvo al estudio, la caliento y como frente al monitor.
Se pasa la tarde.
Salgo, camino hasta San Martin. Bajo a la calle y camino derecho un par de cuadras, cruzo plaza de mayo, me mando en rojo.
Hago unas cuadras doblo a la derecha, cruzo a mitad de cuadra y doblo de vuelta a la izquierda.
Busco las llaves, abro la puerta saludo a Oscar que hace que trabaja.
Subo las escaleras, creo que son 34 escalones y un descanso. Abro la puerta, la cierro.
No me saco nada, ni la luz prendo.

Y de golpe……musica. Respiro aliviado.

Dejo el bolso, me saco la ropa y al baño.
Preparo el mate, y desaparece el automata.
Armo uno, y lo fumo placenteramente. Mientras un sonido de trompetas, trombones, guitarras y bajos envuelve el ambiente.
Preparo la cena, pongo una pelicula y a los 20minutos me meto en la cama.
Suena el telefono.



Es mi vieja, que placer, nunca le confese lo bien que me hace que me llame, siempre vamos al choque, pero ultimamente nos empezamos a mimar un poco. Yo me fui de la casa de ellos por una pelea familiar, despues de la discusion, arme el bolso y sali a la calle, me fui a lo de un amigo y al mes me alquile el departamento.
Le empece a contar como me venia sintiendo, los proyectos personales que tenia a corto plazo y le conte tambien, lo rico que me habia salido el ratatuile que me hice para comer, le conte que habia usado su receta y los condimentos que me habia dado papá.
Me pregunto si iba a ir a almorzar, me sorprendio un poco su pregunta, yo recien habia cenado. Insistio con la pregunta. Le dije que recien llegaba de trabajar, le pregunte cuando queria que vaya a almorzar y me dijo segura:
-Ahora, ¿no habiamos quedado eso?
-No me acuerdo, para ¿que hora es?
-Son las once.
-¿De la noche?
-¿Qué te pasa?
-No entiendo
-Es domingo, ¿no vas a venir?

Ahí me di cuenta no hay nada peor que un domingo, soñar con un lunes.




Ganas

Tenia ganas de escribir algo pero no se me ocurria que.
Pense en mil temas. (puedo escribir de mi día, de lo que comí, de las fotos que saqué, de que me estoy olvidando de a poco o cuando me acuerdo no me duele, del quilombo que es mi casa, de la musica que escucho y de mil cosas mas) Pero no me anime a escribir acerca de nada. Porque no me gusta escribir y tampoco contarles a desconocidos que me pasa. ¿o no se dan cuenta?.

Recien alguien dijo por ahi: ¨...Creo que las fotos dicen mucho sobre alguien, y sobre una sensibilidad especial para mirar y ver el mundo....¨

Y entre en duda. ¿Lo dijo por mi? ¿Soy un tipo sensiblemente observador? ¿Soy un tipo sensible? . A veces veo como el mundo se deforma un poco o yo lo deformo para que sea mas real.

Tambien podria hablar de Irene. Ella teje y lo maneja a él. El es un perverso. Pero a ustedes no les interesa Irene ni El.

A mi si.

Pero, perdon...¿quienes son ustedes? ¿que hacen aca leyendo?. Acaso ¿les interesa lo que escribo o las fotos que les muestro.?

-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.

-¿Estás seguro?

Asentí.

-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado








(hoy paso algo raro, una sensacion particular, tan misteriosa como esta ventana)


Conversacion entre V y P

V: ¿querías verme de nuevo y por eso me hiciste volver, no?

P: No, en serio. Es que me quede pensando en el fin de semana y te quería pedir disculpas, no fue mi intención. Se que te molesto un poco, pero estaba metido en uno de mis tejidos y me quede atrapado en el ovillo. ¿Qué hiciste al final?

V: Este fin de semana la lluvia y el frió me arrinconaron.

P: Eso es complicado, también tenés que aprender a disfrutar eso. Pero, ¿no hiciste nada en tu arrinconamiento?

V: Esperar…. que sea viernes, que lleguen los días lindos, las vacaciones.

P: y además de esperar…….

V: 24 bufandas tejidas en la temporada otoño invierno 2007, más una mantita para bebe!!! Estoy un poco soltera, no?

P: No, no creo que sea tema de la soltería, vos sabes que yo estoy soltero y no tejo tanto, bah, en realidad si, pero no mantitas ni bufandas.
A mí me gusta cuando tejes, aparte eso no es hacer nada, te acordás de casa tomada de Cortazar: ¨…Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mi, mañanitas y chalecos para ella…..¨
Para mi ella era la que tejía la trama del cuento, la que lo manejaba a el, o no?
Quizá no lo tenés que tomar como un hábito. No?

V: que hago? me lo cambio?

P: Puede ser, es una opción. A vos te gustan las flores, por que no te dedicas a llenar tu casa de flores. No digo que te armes un vivero, pero si que las cuides y que cuando te quedes arrinconada tengas alguna compañía.

V: El ramito de fresias que la primavera pasada costaba $3, hoy cuesta $5.70% de aumento

P: Bueno V, no seas así…creo que $2 no te hacen diferencia a vos, o si? Cuando te compraste la cama doble también te quejaste del precio y mira como disfrutas ahora…..Pará, pregunta: ¨ Como dormís vos? ¨ Porque yo duermo siempre del mismo lado como si estuviese en una cama de 70cm de ancho, un embole.

V: Sigo durmiendo en diagonal.

P: Me imaginaba…estas un poco apática….no estas tan habladora como antes. Es por lo que te paso el otro día? No le des bola, habla boludeces….

V: pero además alguien me dijo (y tal vez en serio) que se quería casar conmigo. Alguien lo dijo, yo lo escuche y me convenció

P: No! Te casas? Me estas jodiendo y me lo decís así por teléfono????? Y yo? No nos íbamos a ver en estos días a ver que pasaba? No entiendo….no pensaste que…

V: pensé en no verte y temblé, pensé en verte y también, porque hoy, cuando todavía no llegan mis manos, se que es mi palabra la única extensión de mi que puede alcanzarte.

P: No me vengas con poesía y metáforas, me importan poco! A mi me hablas claro, ok?....así que te casas….bien y para que me llamaste entonces? Para que me decís constantemente que soy un buen tipo, que me merezco lo mejor, que…

V: el que es bueno no es necesariamente feliz...pero cuando alguien es feliz es bueno

P: Y vos pensás que yo con esta noticia, soy feliz??? Entonces, que? Me convierto en mal tipo por no ser serlo?

V: te extrañe bastante más de lo que hubiese querido

P: Ese es tu problema, no el mío…..te casas…no lo puedo creer y yo que pensé que no había nada como ir juntos a la par.

Interesante

Creo que escribo para mantener una constante. No tengo temas muy interesantes para contar ni para mostrar. No soy interesante, que quede claro. Y esto que escribo, no es para que lo lean, lo hago para mantener esa constante, a ver si me olvido. Cada vez que me siento a escribir, me pregunto para qué, si total nadie lee y si leen y ven, nadie comenta.
Y no lo hago para mi, porque ya les dije, no soy importante.
Y ahora leo y me doy cuenta que lo hago en segunda persona (puta! otra contradiccion).
¿Habra alguien leyendo esto al que le pueda interesar?
No lo se.

A mi no me interesa.

Introduccion (2°Parte)

Hace unos dias, un amigo, il chajucinho, me recomendo crear un blog.

Inmediatamente le pregunte ¿para qué?.
A lo cual respondio, con un simple: ¨para que le muestres al irreconocible mundo, este inconcebible universo que habita tu pequeña mente.¨

Le comente que podria ser, pero que no me interesaba mostrarlo sino que lo descubran.

Inmediata e inevitablemente, me pregunte: ¿Para qué?

Un misterio

Introducción

Esta sera una breve introduccion al universo Tejedor.
Un universo lleno de tramas, enriedos, puntos, cruces.

Tejedor de situaciones y enriedos, Tejedor de ideas y sensaciones.


Apaguen la luz, ponganse comodos y disfruten, critiquen, reflexionen y compartan sus ideas.









Bienvenidos


 
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