Un sueño
Es tan linda, que me resulta inevitable pasar delante de ella y no parar mi paso agitado, y contemplarla en silencio, escondido atrás de un árbol, en esa calle bañada de hojas verdes y adoquines. Siempre estaba ahí parada entre sus hermanas, jugando con el sol y con cuanto pájaro pasara por delante suyo.
Pasaban los años y seguía igual, impecable, con su vestido color crema, sus ojos enormes y claros.
No cambiaba mucho, quizá se pintaba un poco los ojos, le agregaba algún moño a su vestido rugoso o simplemente adornaba con alguna flor su peinado colorado.
La conozco desde hace casi veintiséis años y nunca me atreví a decirle lo que siento.
Mas de una vez estuve con ella, charlando, disfrutando de su compañía, cuidándola.
Soñaba como seria ser su compañero, hacer lo que me gustaba hacer ahí.
Con ella soñaba y soñaba.
Los días pasaban y yo, jugaba con sus hermanas, con ella, con sus vecinas, iba y venia. Observaba como descansaba. Algunas veces pasaba de noche y la veía dormir con la luz de luna convirtiéndola en un espectro angelical.
Soñaba y soñaba con ella.
Pasaron los años y de golpe sin darme cuenta, estaba ahí, compartiendo momentos inolvidables, mimándonos de día y de noche. Ella me contaba su historia, me abría puertas a la imaginación, permitía que la cuidara, que le arregle el vestido y el peinado, a cambio me daba calor, me protegía. Nunca me sentí tan cómodo.
¿Como no sentirse cómodo con alguien que durante años compartiste tanto?
Así pasaron las primaveras iluminando su piel, los otoños llenándola de hojas marrones, inviernos de lluvia, donde cuando llegaba de trabajar la veía con el pelo todo mojado, esperándome con un calor difícil de explicar.
Pasaron los años y yo seguía enamorado, deseaba que nunca se vaya, que nunca me abandone, pero no sabia si quería estar toda la vida junto a ella. Fueron momentos difíciles, porque sentía esa contradicción de no querer perderla pero a su vez necesitaba tomar distancia, conocer otras cosas, otros sentimientos, estar solo un tiempo y pensar un poco en mi.
Así fue que un domingo, arme un bolso con toda mi ropa y me fui, decidido a experimentar sensaciones nuevas, a cambiar un poco el rumbo. Fue así que estuve con otra un tiempo. Si bien había comenzado a quererla, me di cuenta que no era lo que necesitaba. La búsqueda continuo intensamente, perdido, embriagado de emociones, conocí una, dos, tres mas. Ninguna era como yo pensaba. Era difícil no caer en la comparación.
Un día, después de tantos intentos frustrados, me tope con la que hoy es mi compañera.
Ella me cuida, me abriga, compartimos músicas y olores, todos los días me espera en silencio. Es linda, respetuosa y cálida.
Es inevitable que cada tanto piense qué será de la vida de aquella que fue mi compañera durante años o que simplemente, después de trabajar, me tome un colectivo y pase por donde siempre estuvo jugando con el sol y los pájaros, y la vea ahí, igual que siempre.
No les voy a mentir, cada tanto estoy con ella, paso a visitarla, a dormir, a mimarla. Pero ya no es lo mismo.
Siempre la voy a amar y siempre me va a parecer la misma que conocí hace mas de veinte años.
Ella siempre va a estar ahí, con sus ventanas con celosías de metal que parecen ojos enormes, con su revoque texturado color crema que oficia de vestido, con su techo de tejas coloradas que en invierno me recibía bajo la lluvia, con su jardín lleno de hojas y pájaros que contemplaba con un mate en la mano y con el calor y el abrazo que te da una casa donde vivía de niña, tu mama, tus abuelos y tus tías y donde viviste desde el primer amor hasta la primer frustración. Siempre va a ser difícil de comparar.
Dejó de ser sólo una casa, para convertirse en el amor de mi vida.
Pasaban los años y seguía igual, impecable, con su vestido color crema, sus ojos enormes y claros.
No cambiaba mucho, quizá se pintaba un poco los ojos, le agregaba algún moño a su vestido rugoso o simplemente adornaba con alguna flor su peinado colorado.
La conozco desde hace casi veintiséis años y nunca me atreví a decirle lo que siento.
Mas de una vez estuve con ella, charlando, disfrutando de su compañía, cuidándola.
Soñaba como seria ser su compañero, hacer lo que me gustaba hacer ahí.
Con ella soñaba y soñaba.
Los días pasaban y yo, jugaba con sus hermanas, con ella, con sus vecinas, iba y venia. Observaba como descansaba. Algunas veces pasaba de noche y la veía dormir con la luz de luna convirtiéndola en un espectro angelical.
Soñaba y soñaba con ella.
Pasaron los años y de golpe sin darme cuenta, estaba ahí, compartiendo momentos inolvidables, mimándonos de día y de noche. Ella me contaba su historia, me abría puertas a la imaginación, permitía que la cuidara, que le arregle el vestido y el peinado, a cambio me daba calor, me protegía. Nunca me sentí tan cómodo.
¿Como no sentirse cómodo con alguien que durante años compartiste tanto?
Así pasaron las primaveras iluminando su piel, los otoños llenándola de hojas marrones, inviernos de lluvia, donde cuando llegaba de trabajar la veía con el pelo todo mojado, esperándome con un calor difícil de explicar.
Pasaron los años y yo seguía enamorado, deseaba que nunca se vaya, que nunca me abandone, pero no sabia si quería estar toda la vida junto a ella. Fueron momentos difíciles, porque sentía esa contradicción de no querer perderla pero a su vez necesitaba tomar distancia, conocer otras cosas, otros sentimientos, estar solo un tiempo y pensar un poco en mi.
Así fue que un domingo, arme un bolso con toda mi ropa y me fui, decidido a experimentar sensaciones nuevas, a cambiar un poco el rumbo. Fue así que estuve con otra un tiempo. Si bien había comenzado a quererla, me di cuenta que no era lo que necesitaba. La búsqueda continuo intensamente, perdido, embriagado de emociones, conocí una, dos, tres mas. Ninguna era como yo pensaba. Era difícil no caer en la comparación.
Un día, después de tantos intentos frustrados, me tope con la que hoy es mi compañera.
Ella me cuida, me abriga, compartimos músicas y olores, todos los días me espera en silencio. Es linda, respetuosa y cálida.
Es inevitable que cada tanto piense qué será de la vida de aquella que fue mi compañera durante años o que simplemente, después de trabajar, me tome un colectivo y pase por donde siempre estuvo jugando con el sol y los pájaros, y la vea ahí, igual que siempre.
No les voy a mentir, cada tanto estoy con ella, paso a visitarla, a dormir, a mimarla. Pero ya no es lo mismo.
Siempre la voy a amar y siempre me va a parecer la misma que conocí hace mas de veinte años.
Ella siempre va a estar ahí, con sus ventanas con celosías de metal que parecen ojos enormes, con su revoque texturado color crema que oficia de vestido, con su techo de tejas coloradas que en invierno me recibía bajo la lluvia, con su jardín lleno de hojas y pájaros que contemplaba con un mate en la mano y con el calor y el abrazo que te da una casa donde vivía de niña, tu mama, tus abuelos y tus tías y donde viviste desde el primer amor hasta la primer frustración. Siempre va a ser difícil de comparar.
Dejó de ser sólo una casa, para convertirse en el amor de mi vida.
13 huellas de curiosos:
toda la ternura del mundo...
me encantó. A la casa por la que sentí algo parecido, cuando me fui, no pude volver mas. duele.
Uy... un golpe (bajo o alto) pero un golpazo. Y eso que yo ya no vivo en "esa" casa que le conté a Lore que tenemos que vender.
Linda analogía casa-mujer.
Gracias por invitarme, tejedor.
Las casas contienen partes de nuestra vida, nuestros recuerdos, la infancia (a veces)
Lo más duro es pasar por la puerta y solo poder besar el umbral y no recorrerla, levantando memorias dejadas sin querer en sus paredes.
La casa, el hogar, la vivienda... qué tema complicado en todos y cada uno de los momentos de mi vida... y en éste, particularmente, para no perder la costumbre.
Salute!
UH! si me pasó con la casa de mi abuela paterna, dónde viví años!! Trabajo a pocas cuadrqas de ahí y me duele en el alma cuando paso, verla ocupada por otros.
Me encantó tu narración...Saludos!
Es jodido, ahi siguen viviendo mis viejos y me prometi, unca vender esa casa, pase lo que pase, ya la idea de verla habitada por cualquier ser que no sea de mi familia me causa un reboltijo horrible. Entiendo que no voy a terminar viviendo ahi, ya esta hablado con mi hermana el compromiso de cederle la casa a cambio de jamas venderla.
Tejedorrrrrr: hoy fue el primer interesado a intentar comprar la casa de mi abuela. Snif.
Hola Tejedor!!!!!!gracias por pasar... si puedo ser de ayuda... chifle nomás... parece que cada vez que nos encontramos hay tristeza en el aire
Sí, soy yo. Era yo.
Todo todo está en constante movimiento. Te mando un beso y espero q todo esté ok, construcciones mediante.
sueño permanentemente con las casas donde vivi y ya no vivo mas. sueño que vuelvo, que de alguna manera entro, y revivo el lugar.
es mas... en un par de casos lo hice realidad: fui y toque el timbre.
nostalgia de lugares...
Sería bueno también pensar así por esta otra gran casa que compartimos todos.
WI AR DE WORLD WI AR DE CHILDREN...
(no cazo una de inglish, ¿se nota?)
Es cierto lo que dice Ary, pero por otro lado me hizo acordar a esa canción y me dió un poco de risa...
Perdón
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