Los Cosas

Les voy a contar un secreto.
Pero me tienen que prometer no contarselo a nadie, porque ustedes seguramente no saben de su existencia.
Es sobre unos personajes muy bajitos, diminutos, imperceptibles a la vista.
Solo los niños muy niños, son capaces de verlos.
Millones de ellos andan dando vueltas entre nosotros, se nos meten en los bolsillos, en los pantalones, en los bolsos.
A veces se cuelgan de nuestras orejas y esperan el momento justo para dejarse caer, como si uno estuviese en un trampolin de muchisimos metros de altura y se dejara sorprender por la sensacion de volar.
Otras veces se meten en el pelo y te pellizcan la piel, y uno se rasca y se rasca e inmediatamente exclama: ¨¡tengo piojos!¨ y se acuerda que no tiene pelo. Otras veces, aprovechan cuando tenes las dos manos ocupadas para hacerte cosquillas en la nariz, en los pies, y hacer que uno se pregunte instantaneamente por que siempre pasa lo mismo.
Saltan de hombro en hombro, con un equilibrio formidable, son pequeños malabaristas del aire. De la señora gorda de pollera roja, al joven adolescente de aros en la cara. Del lomo de aquel gato siames a la rama del arbol mas viejo.
Saltan, se divierten, se esconden, juegan.
Te prenden y te apagan la luz, y uno mira el enchufe lo desarma, lo vuelve a armar y de golpe, te prenden y te apagan la luz.
A la noche, se te meten en la cama. Si uno fuese niño, los podria ver caminando muy lentamente, levantando graciosamente sus diminutas piernitas y los brazos, manteniendo el equilibrio, para evitar cualquier ruido o golpe contra alguna parte de nuestro cuerpo. Se acercan a la almohada y se disponen en grupos alrededor de las orejas. Una vez que nos ven completamente dormidos, empiezan con una voz muy suave, muy dulce, a contarnos historias, cuentos, donde cada grupo en cada oreja relata algo diferente y todo termina mezclandose. Y al otro dia nos queda la sensacion de que tuvimos un sueño.
A veces, no tienen que contar, pero igual vienen.
Nos destapan, nos hacen cosquillas en los pies, se nos paran en la punta de la nariz y empiezan a saltar sobre nuestro parpado cerrado, aprovechando la cavidad del ojo como si fuese un gran tobogan inflable.
Hay momentos en los que no saben que hacer y entonces empiezan a golpear el piso, a tirar cosas, y soplan. Nos soplan cerca, para hacernos pensar que es el viento. Tambien desordenan la casa, cambian los muebles de lugar, o se sientan en el borde de la mesa de luz enfrentados a nuestra nariz y juegan con el aire de la respiracion, teniendo como objetivo, no caerse por el efecto de una gran bostezo o de un ronquido.
Viven adentro de las heladeras, pero no tienen frio. Son los que prenden y apagan la luz cuando se abre la puerta, porque no vayan a creer que la luz esta siempre prendida. Dicen que en ese momento, se esconden detras de las cosas, se cubren con aquel frasco, con esa manteca, abajo del plato, y tambien se meten en el agua y se hacen transparentes, todo para que no los podamos ver.
Los chicos, suelen pasar noches frente a la heladera, entreabriendo y cerrando la puerta, abriendo y cerrando, abriendo y cerrando, con la ilusion de verlos. Y los ven y se soprenden y se rien y se duermen.
A los niños mas grandes, los ayudan. Les mantienen los ojos abiertos a la mañana, camino a la escuela, se paran delante del ojo y levantan los parpados, manteniendolos en alto, como si estuviesen haciendo un ejercicio con pesas. Cuando se sientan en clase, les sostienen la cabeza y les ponen el lapiz entre los dedos.

Ellos son los que arman nuestros escenarios, lo que esta atras de nuestros ojos y no vemos. Donde no vemos, no existe, donde no existe hay vacio.
Van armando y desarmando, desarmando, armando, corren, van, vienen, se trepan. Son mucho mas rapidos que nuestra vista y casi siempre dejan todo perfectamente como estaba. Y digo casi siempre, porque supongo que alguna vez les paso buscar algo y no verlo, no poder encontrarlo, buscar por otro lado con la misma suerte y de golpe, de repente volver al lugar de antes y verlo exactamente donde no estaba. Eso es culpa de que el encargado de ponerlo en ese lugar, se olvido, se distrajo y no llego a tiempo para ubicarlo tal cual debia.
Se divierten haciendo eso tambien.
Escondiendonos cosas, cambiandolas de lugar, haciendonos cosquillas, cambiandonos la hora del reloj.
Hay veces que son inoportunos, y llaman desde otro telefono a media noche y nos cortan, nos destapan los pies en invierno, nos cierran la ventana en verano. Nos apagan el calefon, nos esconden el jabon o nos cortan el agua cuando estamos en la ducha.
Ellos, tambien por momentos, son los operarios de una gran fabrica de situaciones.
Pequeños personaje corriendo atras nuestro, regalandonos sopresas en la calle. De vez en cuando manejan los caminos para poder cruzarnos con personas que hace muchos años que no vemos y nos da una felicidad y una alegria inmensa, y nos vemos encantados con esa sorpresa enorme, en ese lugar tan ajeno.
Tambien, nos cambian el camino, cuando no nos queremos cruzar con cierta gente.
O cuando a la madrugada, tenemos muchas ganas de comer algo dulce, y sabemos que no hay nada en la casa y que toda posibilidad de conseguir algo, a esa hora, es nula. Pero sin querer, abrimos un cajon y ¡ahi esta!
Para nuestro asombro, vemos ese emboltorio que reconocemos como el tesoro mas preciado. Nos emocionamos, como cuando un pequeño encuentra una almeja en la arena y ve como desaparece magicamente entre millones de granitos.

Algunos los llaman, casualidades, y yo nunca crei en ellas.
Otros, energia, destino.
Yo prefiero llamarlos Los Cosas.
Los Cosas son pequeños seres, sutilmente imperceptibles.
Estan todo el tiempo alrededor nuestro y siempre listos. Tienen el cuerpito muy delgado y los brazos y las piernas muy largos como pequeños hilos, son transparentes a la vista de los adultos y de todos los colores y brillantes, a la vista de los niños.

Yo los vi.

Tuve la suerte de ser niño y guardar los recuerdos en una gran burbuja de jabon y ahora con un afilado alfiler, pincharla y sacar este recuerdo y convertirlo en secreto, para que no se asusten o soprendan. Para que entiendan que siempre hay cosas que no vamos a poder ver, o entender o razonar. Pero tienen que prometer no contarselo a nadie, porque ustedes, ahora son los unicos que lo saben.


4 huellas de curiosos:

Almendra dijo...

No los vi, o no me acuerdo, pero de alguna manera sabía que estaban ahí.
Tanta maravilla no podía ser solo casualidad...

Lindo pendejo el de la foto :)

Salute!

La Colo dijo...

yo ya lo sabía... a mi me esconden todo...

Elipse dijo...

tengo un secreto, yo también los ví, pero no se lo dije a nadie, será que de niñosvemos con el alma??
Tengo un secreto,hoy crecí y los recuerdos a veces se esfuman,pero si hago un poquito de memoria puedo llegar a recordar algo...
tengo un secreto, crecí y mi alma ya no es la misma.
Excelente post,me ecantó, de verdad!
Un fuerte abrazo y vuelvo...

Daria dijo...

Ay! qué más puedo decir que ay, eh?
Al final me hicieron acordar a los cronopios como un poco mezclados con duendes. Pero no, los Cosas son otra cosa.
Me alegro que compartas estos secretos así de lindos con nosotros.
Te amndo un beso grandote!

 
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